Vacancia presidencial de Martín Vizcarra: Oportunismo en vez de oportunidad


El sentimiento de indignación de los peruanos no responde a las acusaciones contra el (ahora) vacado Presidente Martín Vizcarra, que presuntamente serían bastante contundentes y hasta podrían ser causal de condenas contra el otrora mandatario. Lo indignante es la ausencia de visión para aprovechar la oportunidad idónea de emplazarlo, obvio no en plena crisis de pandemia y a falta de escasos siete meses para el cese de su gobierno.

Justa y democrática protesta social contra la inoportuna vacancia presidencial a Martín Vizcarra

Definitivamente, en el Congreso de la República no primó la búsqueda de la mejor oportunidad para el Perú, sino el oportunismo egoísta de nuestros siempre decepcionantes “padres de la patria”. Con una agenda que ya empezó controversial luego del desentendimiento con la SUNEDU, donde ya se traslucen intereses personales incluso del actual gobernante Manuel Merino que ya había criticado fuertemente a la institución censora de universidades. Es una pésima señal de lo que puede suceder con otros temas coyunturales, destacando la ya determinada fecha de elecciones presidenciales y congresales, que se presume quieren aplazar.

Es cierto, que los cuestionados parlamentarios se han desgañitado anunciando que no habrá cambio alguno en los comicios electorales. También, es verdad que diversos constitucionalistas han advertido que cambiar la fecha del 11 de abril del 2021 constituye un delito. Sin embargo, hoy nos queda claro que vivimos en el país de las pesadillas. Hundidos en este panorama de incertidumbre, de desconfianza total con las “nuevas” autoridades de nuestro Perú, de una administración presidencial interrumpida dos veces, donde se procedieron a sendos intentos de vacancia que finalmente mutilaron en su totalidad a lo elegido democráticamente en 2016. En síntesis, amigos lectores, la fotografía política actual no se concebía probable hace cuatro años y, con una mirada correspondientemente dubitativa, ni nos imaginamos que pasará con los elegidos el próximo año.

Como es mi costumbre, intento dar una mirada periférica para entender las acciones de los diferentes actores de la noticia. No podía pasar por alto la extraña actitud de Martín Vizcarra el lunes en el hemiciclo. Bajo todas las proyecciones (o por lo menos eso se decía en los pasillos del Congreso) este pedido de vacancia tenía hasta menos chances de prosperar que el anterior. Por ello, levanta serias suspicacias el tono desafiante de Vizcarra en su defensa. Referirse a los congresistas encausados por la justicia no se lee como una buena estrategia. Y, haberse ido esa misma noche de Palacio de Gobierno se puede comprender como un acto estrictamente democrático, como también el efecto de un hartazgo y de hasta una salida cuasi salomónica a las acusaciones que recrudecieron este último fin de semana. El velo de la sospecha a los últimos actos presidenciales de Vizcarra posiblemente no tendrán una respuesta certera hasta dentro de un buen tiempo.

Ahora, si los parlamentarios se sintieron ofendidos por las palabras de Martín Vizcarra y lo vacaron en consecuencia a ellas, ingresamos a otra actitud más de la tortuosa inmadurez de nuestros congresistas. El Poder Legislativo no puede reducirse a un montón de picones irreflexivos que mandan al tacho la estabilidad del país, en plena pandemia, sólo por responder a una supuesta afrenta. A mi juicio, la vacancia se cocinó el fin de semana y no tras las explicaciones de Vizcarra. Lo que demuestra que cambiar de congresistas no es ninguna solución, aquí hay que hacer un reordenamiento de la política y luchar por la desaparición de ciertas y nocivas fuerzas políticas. Una tarea que a partir de este lunes se vuelve aún más complicada que antes.

El nuevo gabinete presidido por el septuagenario Ántero Flores-Aráoz todavía es una incógnita, que seguramente se resolverá en las próximas horas. Lo que sí debe quedar para el registro es la negativa (incluso con cartas de rechazo como la de la última Ministra de Salud Pilar Mazzetti) de varios de los candidatos a ministros que intentaban sumar a la nueva cámara. No es una buena señal, y se explica en los últimos pasos en falso políticos que cometió Flores- Aráoz, se acuerdan cuando se alió a Ricardo Belmont. Además, el “flamante” Primer Ministro también representa a una de las universidades censuradas por SUNEDU.

A Ántero Flores- Aráoz le ha sido complicado armar su gabinete, un mal comienzo para el gobierno de Merino

Tampoco quiero dejar de referirme a las protestas sociales que están llenando las calles del Centro de Lima contra lo que muchos entendemos como una vacancia que atenta el espíritu democrático de nuestra constitución. Siempre es relevante recordar que la vacancia por incapacidad moral es una norma que recién hoy tiene una víctima directa, antes los gobernantes envueltos en esta figura optaron por renunciar como Pedro Pablo Kuczynski o, simplemente, abandonar el barco como ratas al estilo Alberto Fujimori.

Concluyo esta columna recordando el título de la misma. Los congresistas de un Perú que los eligió con esperanza democrática han demostrado que son un cúmulo de oportunistas que en vez de buscar la mejor oportunidad para el país de juzgar a su Presidente, priorizaron su mejor oportunidad para sacar provecho. Unos caraduras.

Manuel Salazar Ordoñez

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