La homofobia y la política, las formas se fueron al tacho


Definitivamente, uno podría sacar material para muchas columnas de opinión después de escuchar los debates y declaraciones de la última semana en el Congreso de la República. Es un alivio que esta semana no sesionen por temas de agenda. Sin embargo, yo quiero señalar la constante carga homofóbica en las alusiones de algunos “padres de la patria”.

Vayamos con el peor de todos, el acusado de homicidio y violación sexual Daniel Urresti Elera. Quien fuera un General del Ejército Peruano demostró su calidad moral y ética al engañar al Poder Judicial y evitar una sentencia arguyendo que tenía COVID-19, para luego exhibirse en el hemiciclo y muchas veces sacarse la mascarilla que otros parlamentarios usan constantemente. Pero, ojalá hubiera tenido un bozal antes de “ensuciar” el debate insinuando que el Presidente Martín Vizcarra tendría un amorío con el impresentable Richard Cisneros o Richard Swing.

Urresti dijo en pleno Congreso esto: “Ahora no sabemos cuál es su tendencia sexual. Ahora no sabemos qué cosas hace usted en Palacio. Ahora no sabemos qué secretos oscuros guarda este siniestro personaje, Richard Cisneros, que lo tiene secuestrado a usted”. Cuando sintió el rechazo generalizado, el general pretendió recular y sacó de su arsenal una excusa más tibia que su supuesto contagio del virus que mata a millones de seres humanos. Es inconcebible que el parlamentario más votado haga gala de tan poca sensibilidad.

Otro caso bastante risible, pero a la vez indignante, es el de Omar Chehade. Mi primera pregunta es porque este tipo sigue entre los poderes estatales después de esas turbias reuniones en su etapa de vicepresidente humalista. Sin embargo, pretendió pasar de bromista agudo con un comentario inminente homofóbico al definir al Presidente Martín Vizcarra como un “pato rengo”. Aquí, para ilustrar bien la situación, en el Perú es más que conocido que uno de los motes ofensivos contra la comunidad LGTBI es tildar de patos a los homosexuales. Chehade pretendió usar esta figura del pato rengo (lame duck) que es el término que se da a los presidentes norteamericanos cuando están terminando sus mandatos y ya hay otro presidente electo. El congresista de Alianza para el Progreso o es ignorante para utilizar una definición errónea, o es homofóbico.

Es lamentable, que este tipo de comentarios y discriminaciones sigan teniendo voz en el hemiciclo del Congreso de la República. No extraña, entonces, que muchos internautas repitan estos agravios desde las redes sociales. Eso lo vimos, por ejemplo en el pronunciamiento de Alberto De Belaunde (que fue uno de los más acertados en el fallido proceso de vacancia presidencial), los agravios homofóbicos se multiplicaban ante uno de los parlamentarios que nunca ha negado su orientación sexual. Hay mucho por corregir.

Manuel Salazar Ordoñez

Categorías:Coyuntura, Derechos Humanos, PolíticaEtiquetas: , , ,

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