El caso Frank Pérez-Garland, cineasta, profesor y presunto acosador sexual


No es el mejor director de cine peruano (para este columnista las últimas y contadas joyas de la cinematografía peruana han surgido de Ayacucho), pero tampoco es un desconocido. Frank Pérez- Garland es lo que llamaríamos un cineasta taquillero, pero desde que se propalaran sendas denuncias en su contra lo empezamos a ver como un acosador y hostigador sexual.

Frank Pérez- Garlandt, el conocido cineasta peruano al que han denunciado múltiples víctimas de acoso sexual

Hay un artículo de El Foco que recoge los potentes testimonios de las denunciantes, alumnas (incluso menores de edad), actrices y una productora. Un acoso sexual que se llevó en muchos casos vía Skipe, donde Pérez- Garland no se hacía problemas de mostrar sus genitales y de hacer gala de un fetichismo con las prendas íntimas de las mujeres que confiaron en él. Sin embargo, también habría pasado a confrontaciones físicas, sin llegar a la violación (al menos, en los testimonios publicados) donde se exhibía con la excusa de teorías actorales.

Es importante, subrayar que la primera reacción de Frank Pérez- Garland fue reconocer sus actos en un comunicado. Pero, al ver que las denuncias continuaban intentó desmentirse a si mismo, negando sus propias palabras. Es irónico que un hombre que habría utilizado las redes sociales para acosar a diferentes mujeres, no sea consciente que lo dicho en Internet no se puede borrar. Por ello, invito a mis lectores a revisar ambos pronunciamientos, el primero parece surgir de un mea culpa, el segundo parece redactado por un abogado. Lo cierto es que pedir disculpas no es igual que ser disculpado. Eso pareció no entenderlo el realizador de la cinta infantil Margarita.

Hay muchos temas vinculantes a este caso, que ha remecido los cimientos de la cinematografía nacional. Uno de ellos es la autoridad que un docente o un director de cine puede tener sobre una alumna o alumno y sobre una actriz o actor. La dramaturga peruana Mariana De Althaus comenta al respecto que “el rol de director o de directora es de autoridad y de gran responsabilidad, porque tenemos a nuestro cargo a personas que, al trabajar en teatro o en cine, también se ponen en una situación de alta vulnerabilidad, justamente para poder crear, poder actuar. Entonces, nuestra responsabilidad como directores es respetar sus sentimientos, respetar sus emociones, trabajar con responsabilidad con esa vulnerabilidad. No aprovechar nunca nuestro poder, nuestra autoridad, para humillar, para acosar, para maltratar, ni tampoco para forzar algo que nos pueda convenir creativamente, pero que a esa persona, a esa actriz, o a ese actor, les genera un daño psicológico, emocional”.

Recogiendo las declaraciones de De Althaus, quiero recordar el caso de Bernardo Bertolucci, un incuestionable genio del cine. Fallecido en 2018, rebrotaron los testimonios de la actriz Maria Schneider que contó como entre Bertolucci y Marlon Brando acordaron forcejear con la actriz y pasarle una barra de mantequilla por su vagina para hacer realista y cruda una escena del antológico filme El Último Tango en París. Estamos hablando en niveles del mejor cine del mundo, si ahí se repudió póstumamente a Bertolucci y Brando, a Frank Pérez- Garland se le puede cuestionar sin ningún temor.

Ya, el artículo de El Foro ha conseguido algo, además de la atención pública. En las últimas horas, Tondero Producciones ha tomado la decisión, un poco de mala gana, de terminar cualquier vínculo contractual con Pérez- Garland. Se debe entender que ni esta columna, ni los foros donde se ha dado voz a estas valientes denuncias (muchas de las víctimas están vinculadas al cine y la actuación, pueden sufrir represalias), buscan ser inquisidores de nadie. Sólo nos anima el respeto a los derechos humanos y reclamar ante los que se zurran en ellos.

Frank Pérez- Garlandt ha filmado películas como Un Día sin Sexo, Margarita o Locos de Amor

A título personal, yo quiero subrayar dos aspectos puntuales. De comprobarse estas denuncias (que con la primera confesión de Frank Pérez- Garland parecen ser verídicas), este cineasta debe verse impedido de ejercer la docencia, la dirección de cine y cualquier otra actividad donde ejerza poder sobre otras mujeres. Asimismo, resulta alentador que se quebrante la cultura de silencio en un nuevo ámbito laboral como es el artístico. Nunca hay que callar.

Manuel Salazar Ordoñez

Categorías:Coyuntura, Derechos HumanosEtiquetas: , , ,

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