Le apagaron la TV a Chespirito en tiempos que necesitamos sonreír


Es cierto que en esta pandemia hay muchos temas serios y coyunturales que motivan encendidos debates y, hasta, nos polarizan. Uno de ellos, por lo menos en el Perú, es la negativa al voto de confianza al gabinete de Pedro Cateriano en momentos que la crisis sanitaria, económica y social recrudece en el país (esa es una columna que prefiero publicar mañana, con los ánimos menos caldeados). Es importante, recordar que el COVID-19 no es un problema únicamente peruano, sino mundial, y eso nos hace interrogarnos sobre el motivo de la reciente cancelación forzosa de todos los espacios televisivos protagonizados por el entrañable Chespirito en 20 países.

Acaso, ¿no nos hace falta reír sanamente, aunque sea un poco, enmedio de tanta tristeza? Creo que la respuesta es claramente afirmativa. Y, por ello uno se pregunta todavía más agudamente por las causas de la salida internacional del aire televisivo de Roberto Gómez Bolaños o Chespirito. Desgraciadamente, quienes hemos seguido las cuitas alrededor del recordado y querido humorista mexicano sabemos que los temas contractuales, de derechos creativos y económicos han sido una difícil constante que han acompañado a aquellos sketches que nos hicieron carcajear de la risa. Cuando aún vivía, Chespirito (1929-2014) reflejó una imagen distinta a la de la “buena vecindad” al enfrentarse judicialmente con Carlos Villagrán, o Quico para los millones de fanáticos del Chavo del 8 y compañía, o María Antonieta de Las Nieves también conocida como la traviesa Chilindrina.

Hoy, sobretodo a partir del pasado 31 de julio, la contraparte legal de los herederos de Roberto Gómez Bolaños esta vez no son los compañeros de elenco de Chespirito sino la casa matriz todopoderosa y monopólica que lo amparó durante tantas décadas: Televisa. Un conglomerado empresarial que, como muchos otros símiles transnacionales ven a los y las artistas como meros recursos, y no como el talento que todos disfrutamos. Entre Televisa y el prolífico actor, productor y guionista prevaleció un amplio contrato que, según muchas fuentes alcanzó a dar regalías de 1,700 millones de dólares, gracias a los más de 114 millones de espectadores que gozaban del cómico más popular de Latinoamérica. Ganancias tan prolíficas no son comunes, y, tristemente, tampoco suelen ser agradecidas.

Así, llegado el finiquito del contrato con la familia Gómez Bolaños se llegó a un momento donde no se necesitaban realmente favorecidos por las regalías, aunque parezca mentira, y optaron por no renovar al buen humor y el sano regocijo regalados por Chespirito a diferentes generaciones y públicos de más de 20 países donde todavía se sintonizaba su espacio que terminó grabaciones en el año 1995.

Hoy, no nos seguiremos riendo… sin querer queriendo

Manuel Salazar Ordoñez

Categorías:Personajes, Series de TVEtiquetas: , ,

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