“Las balas completaron mi obra”: Guerra Civil Española


Resulta difícil entender que después de una dictadura de cuatro décadas, con 140 mil víctimas mortales, un país no repudie ese régimen. Pues, basta con mirar a España para comprender que la vista puede ser mucho más gorda que lo habitual. El país ibérico sigue lamentando el fascismo del Generalísimo Francisco Franco.

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En esta foto se ve la huella de las balas disparadas contra las estatuas

En esta columna no se busca abarcar toda esa histeria totalitaria, aquí vamos a rescatar una anécdota que resume esa dictadura. El escultor Francisco Cedenilla Carrasco esculpió cuatro figuras humanas en Cáceres. Representaban a las víctimas del franquismo, esas que ningún Pacto del Silencio pueden ocultar, víctimas como el abuelo del propio artista que fue asesinado en Toledo por los años de la Guerra Civil de España.

Este columnista recuerda un bello viaje por España, pero lo que me quedó en la retina fue el cuadro de Pablo Picasso donde retrata el furibundo bombardeo a Guernica (País Vasco) del 37. La crudeza de ese lienzo me lo voy a llevar en el alma perennemente. Me duele imaginar lo que los españoles vivieron durante cuarenta años de tortura, muerte e impunidad. Impune como el homicidio de Enrique Ruano, un joven de 21 años, que fue arrojado desde un séptimo piso sólo por tener una voz disonante con el fascismo gubernamental.

Volvamos a las esculturas de Cedenilla Carrasco, inauguradas en el 2009, tendríamos que subrayar que en la España post Franco es más común encontrar una estatua del dictador y vastas calles nombradas con su membrete o el de muchos de sus secuaces, antes que hallar un monumento por las víctimas. Los españoles se han dedicado a olvidar, sin reflexionar que del olvido sólo se germina la reiteración. Es ese el verdadero sentido de esas estatuas silentes, pero tan elocuentes, que surgen de las tierras de Cáceres.

Son tan elocuentes que unos forajidos les dispararon, dejando agujeros de balas notorios. Sin embargo, el artista respondió con una verdad más contundente que los mismos proyectiles. “No lo arreglen, esos balazos culminaron mi obra”. Así es, la brutalidad se expone por sus propios actos, y en este específico caso los rezagos del totalitarismo siguen manejandose a fuego y sangre. Esa es una realidad que trasciende a España, a Europa y se impone en todos los continentes. Es terrible no pensar como los mandatarios.

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Güernica, el conocido cuadro de Pablo Picasso sobre los estragos de la Guerra Civil en España

Usted, amigo lector, se puede preguntar para que ahondar en realidades tan lejanas y que además llevan décadas de silencio. Bueno, primero ante una debacle tan importante como la del franquismo muchos de sus allegados se abalanzaron al poder y, a veces, son pocos los que los notan. Lo segundo es la resiliencia del pueblo a olvidar los atropellos, más allá que sus propios padres o abuelos lo hayan sufrido en literal carne propia.

Soy un comentarista de producciones audiovisuales, y esta reflexión surge del galardonado documental El Silencio de Otros, producción de Pedro Almodóvar y que lo puedes ver por Netflix.

Manuel Salazar Ordoñez

Categorías:Derechos Humanos, Series de TVEtiquetas: ,

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