El cruel ciclo de la noticia


Quienes hemos estudiado periodismo sabemos que las noticias se mueven según la coyuntura, los acontecimientos, la historia; esto en el marco de un entorno sociocultural y geográfico.

El momento actual marca que (en la capital y otras regiones del país) ya terminamos una cuarentena que comenzó firme y aplaudida, pero que culmina endeble y choteada. Pero mantenemos varias de las restricciones que marcaron el ritmo que esta tuvo.

¿Qué sigue en estas zonas que terminarán la cuarentena? Conjeturemos: personas en las calles que comienzan a dejar de lado las medidas y protocolos de protección, lo que decantará en un disparo de los contagios/muertes; o (viendo la otra vereda), un considerable porcentaje de la población optará por un confinamiento voluntario y extremar las medidas de protección. Puede ser una opción, pueden ser las dos, puede ser ninguna o pueden surgir más.

Quizás sea avezado de mi parte proponer un reconfinamiento en estos lugares después de dos semanas o un breve periodo de descontrol (el famoso “estira y afloja la soga”), aunque no niego que abrazo esa idea en mi mente. Principalmente en Lima, el foco de contagios.

La realidad actual ha demostrado que el gobierno perdió ante el empresariado por cansancio e insistencia. Hoy vale más la aplicación de un plan de reactivación económica -seguramente supervisado y ajustado por la confiep- antes que la propuesta de cuidar la salud nacional con una necesaria cuarentena nacional (con los bemoles que quieran meterle).

En más de cien días las noticias han virado el rumbo. Comenzamos informando el primer caso de covid, seguimos reportando la primera muerte por covid, pasamos a explicar las implicancias de una cuarentena por covid, comentamos las reiteradas prórrogas de cuarentena para contener el covid… de repente, en medio del camino, entró el efecto económico (necesario hablarlo, sí), y en el sector periodístico incursionó el primer bono (y subsiguientes), seguido de las medidas económicas, un posible plan de reactivación, la entrega de un porcentaje o totalidad de AFP (dando pase al debate del sistema de pensiones), las actividades que debían seguir activándose después de las esenciales, los ambulantes y su necesaria lucha por subsistir, el abandono del Estado a determinados sectores (especialmente los indígenas), los escándalos del sector salud (oxígeno, medicamentos, clínicas y afines), y cerramos la última temporada acuarentonada con el rotundo fracaso de la cuarentena, como quien justifica la necesidad de derogarla.

La noche del viernes, en primera fila, hemos visto los resultados de esta secuencia -tan irregular como la meseta que nos quieren pintar- con la liberación del país a excepción de las 7 regiones más críticas para el gobierno de turno con una necesidad urgente de atención en la pandemia (sorprende la ausencia de Ucayali).

¿Lima tenía que ser liberada? La realidad demuestra que no, pero el empresariado obliga a que sí. Con una capital encerrada por cuarentena los negocios poco podrían hacer mucho al interior. Necesitan encender las luces de sus lujosos centros empresariales para dominar el mercado y seguir manipulando al país.

Las noticias de los primeros días de julio seguramente estarán focalizadas en como Lima ingresa en una faceta de libertinaje social, acompañado de fuertes críticas al incumplimiento de los protocolos de bioseguridad. Al mismo tiempo, corresponsales de las 7 confinadas relatarán los acontecimientos de cómo se cumple e incumple lo dispuesto desde el Ejecutivo.

Conforme avancen los días, con un subregistro que camufla la realidad, la agenda de los medios irá sobreponiendo otros temas sobre las necesidades sanitarias (siguiendo fielmente el planteamiento de agenda setting).

Esto lo estamos viendo. La gente ya no solo habla de coronavirus, también habla de inseguridad ciudadana, de corrupción, de los chongos del Congreso, de la farándula. El tema central de la coyuntura ya se diluyó.

Cuando la denuncia ciudadana, fundamentada en las legítimas necesidades, supere lo que nos quieren vender comunicacionalmente, el cruel ciclo de la noticia retornará el centro de atención a una pandemia ante la que nunca debimos bajar la guardia como país y volveremos a darle importancia a la necesidad del distanciamiento y aislamiento social como una forma efectiva de combatir el coronavirus.

Renzo Chávez Lescano

Categorías:Coyuntura, Derechos Humanos, PolíticaEtiquetas: , , , ,

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