El trabajo remoto como opción en cuarentena, normas, posibilidades y derechos


Cuando todavía estamos en plena cuarentena por el COVID-19, estado de emergencia que se prolongó hasta el 26 de abril y mientras perdure el estado de emergencia sanitaria (que no es de aislamiento social, pero sí de otras medidas de precaución), la modalidad del trabajo remoto sigue siendo una opción muy viable para continuar trabajando, desde casa.

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El trabajo remoto es una modalidad laboral que es vital para evitar la propagación del COVID 19

No es que con el aislamiento social uno haya “descubierto la pólvora” con el trabajo remoto. En otras latitudes es muy común, ya sea en época de cuarentena o no. El autor de estas líneas ha realizado trabajo remoto desde hace años y viviendo en el Perú. Básicamente, la idea es hacer lo mismo que haces desde el escritorio de tu oficina, pero ahora desde tu propia vivienda. Los elementos indispensables son una computadora, servicio de Internet y acceso a los datos o información pertinentes a tus funciones laborales. Todo ello, o por lo menos parcialmente, debe brindarlo el empleador, o en todo caso llegar a un convenio con el empleado (el trabajador puede poner su laptop y el empleador pagar la cuenta del Internet, por poner un ejemplo).

Existen ciertos abusos ligados al trabajo remoto que deben evitarse, más aún ahora que dentro de las medidas de emergencia se han delineado las reglas de juego. Por ejemplo, no se debe sobrepasar las 48 horas laborales por semana, no es admisible que el sueldo se reduzca, y se deben respetar los horarios establecidos. En respuesta, los empleados están obligados a cumplir con entera disponibilidad sus turnos laborales, realizar los cursos (obviamente en línea) necesarios para el buen ejercicio del trabajo remoto y seguir respetando la jerarquía de la empresa. No se puede utilizar a terceros para hacer el trabajo (por ejemplo, mi hijo sabe más de computación que yo y le encargo ciertas tareas) y se debe ser puntilloso con la información privada que la empresa ponga a tu disposición para el ejercicio laboral remoto. Todo esto está contemplado dentro de las disposiciones legales para este aislamiento social y emergencia sanitaria.

Otro aspecto que es fundamental recordar va en cuanto al público objetivo de este trabajo remoto. Si bien es una modalidad laboral para la ciudadanía en general, los que tienen calidad de prioritarios son las personas que tienen mayor riesgo de contagio del COVID-19, es decir los y las ciudadanos mayores a los 60 años de edad. Pues, siempre debemos tener en cuenta que todas estas medidas, amparadas constitucionalmente, lo que buscan es el bienestar del ser humano, del peruano como máximo objetivo. Así lo exige la Constitución y en ese sentido viene ejecutando el gobierno. También es importante recalcar que LOS INFECTADOS POR EL VIRUS NO PUEDEN TRABAJAR, NI SIQUIERA EN TRABAJO REMOTO.

Sin embargo, es verdad que el trabajo remoto es sólo una solución parcial para la ciudadanía peruana. No todos los trabajos se pueden ejercer remotamente. Por poner un ejemplo bastante común, el transporte urbano. ¿Cuántos transportistas vienen siendo gravemente afectados por el estado de emergencia? Se están estableciendo compensaciones, retrasos en los límites de los pagos por obligaciones (impuestos, cuentas de luz, telefonía, internet, etc.), pagos extraordinarios de las AFPs y del CTS. No son soluciones perfectas, pues existe el trabajo informal, y tampoco podrá evitarse un remezón económico que ya estamos viviendo con la baja del dólar. Nadie ha dicho que estamos viviendo una época sencilla, el COVID-19 es una pandemia que está dejando estragos a nivel mundial.

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Los infectados por el COVID 19 están exentos de realizar ningún trabajo, ni siquiera el remoto

¿Qué nos toca a los peruanos, y en general a los ciudadanos del mundo? Ser pacientes, buscar salidas originales a la crisis. Mantenernos dentro de los parámetros legales. Y, sobretodo con los trabajadores informales, comprender que ese paradigma debe ser cambiado ya. El COVID-19 debe ser la frontera final para la informalidad. Hoy, podemos comprobar que los trabajadores que están regulados por la ley tienen compensaciones y soluciones que los informales no. Cuando pase la tormenta y vuelva la calma, algo que inevitablemente va a llegar, se deben formalizar todos los trabajadores peruanos para no repetir esta dura experiencia.

Manuel Salazar Ordoñez

Categorías:Coyuntura, Derechos Humanos, Política, Redes SocialesEtiquetas: , , , ,

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