Excesos, prejuicios y desconocimiento en el caso de la pequeña Camila


Mucho se ha dicho y debatido alrededor del feminicidio de la pequeña Camila. Y, lo preocupante, es que en redes sociales y (peor aún) en los medios de comunicación se ha tocado el caso con grosera ligereza y un alarmante desconocimiento y deshumanización del mismo. Hemos escuchado desde pedidos de pena de muerte para el adolescente violador y asesino, hasta acusaciones que responsabilizan a la madre de la niña del crimen.

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La madre de Camila al enterarse del feminicidio (Fuente ATV)

Sin embargo, en situaciones como éstas, donde el victimario es un menor de edad, la víctima es una niña de apenas cuatro años. Un caso espantoso que implica abuso sexual y feminicidio. Todos estos sucesos nos deben llamar a exhaustivas reflexiones antes de ponerle micrófonos y regalarles pantallas a personajes de la farándula reciclados en supuestos comunicadores sociales. En este punto, debemos hacer responsables a los medios de comunicación que dan cabida a estos sujetos que carecen del criterio para abordar temas tan sensibles en señal nacional.

El desconocimiento abunda, por ejemplo cuando se pide la pena de muerte para el adolescente que violó y asesinó a la pequeña Camila. Esto es legalmente imposible, no sólo en el Perú sino en la mayoría de países civilizados. Un menor de edad, de quince años, es inimputable. No puedes ser un criminal ni juzgado como tal si eres menor, obviamente nunca se aplicaría una pena capital que además no existe en el Perú. Me resulta, entonces, indignante la ignorancia de tantos ciudadanos que claman por la muerte del perpetrador del feminicidio, muchas veces avivada por los comentarios surgidos de los medios.

Muy aparte de la minoría de edad, tendría que tenerse en cuenta el abandono social del victimario. Viviendo en las calles desde hace años, adicto a drogas y alcohol, resultan circunstancias a analizar. El violador de una niña de cuatro años es, definitivamente, alguien que sufre de una anomalía siquiátrica. Esto no exime al joven, sino le da un probable contexto al crimen cometido. También, queda claro que este muchacho debe ser recluido hasta donde la ley lo permita. Es, evidentemente, un peligro tenerlo en las calles.

La supuesta responsabilidad de la madre de la niña. Resulta inusitadamente cruel acusar la negligencia materna del modo que se ha hecho, un escarnio público y televisivo, en momentos que entendemos son realmente dolorosos para esta mujer. Más allá de la cuota de imprudencia, uno tendría que preguntarse cuántas veces somos imprudentes con nuestros hijos. ¿Somos totalmente conscientes de dónde y qué están haciendo nuestros hijos en cada momento? Cuando estamos en un centro de esparcimiento ¿no nos distraernos ni un instante? Porque basta un instante para que suceda una tragedia. Somos jueces implacables cuando se trata de medir la conducta de los demás.

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Capturan al asesino y violador de Camila: Un adolescente de 15 años

Encontrar al verdadero “criminal” en el caso de Camila es complicado. Pero, me queda claro que toda esta tragedia es culpa de una sociedad fraccionada, inhumana, distraída en entretenimientos cada vez más embrutecedores, muy violenta y donde un adolescente puede vivir años en las calles drogándose y transformándose en un violador y un asesino de una niña de cuatro años. Todo esto nos debe llevar a una reflexión profunda y no a juicios apresurados.

Manuel Salazar Ordoñez

Categorías:Coyuntura, Derechos Humanos, Periodismo, Redes SocialesEtiquetas: , , , ,

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