La curiosa historia de cómo Robin Williams triunfó en la TV


Han pasado casi seis años desde la muerte de uno de los mejores comediantes, que además era un galardonado actor dramático, del mundo. Robin Williams murió en 2012, y sus películas siguen siendo de las preferidas del público en los sistemas de streaming y el cable. Por ese motivo vi con interés y nostalgia el documental Robin Williams: Ven Adentro de mi Mente (Robin Williams: Come Inside my Mind) que HBO estrenó en 2018.

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En dicho documental, que resulta de visión obligatoria, cuentan cómo Robin Williams llegó a la televisión y se convirtió en una figura estelar gracias a la irrepetible sitcom Mork y Mindy (cuatro temporadas, de 1978 a 1982). Personalmente, recuerdo con cariño esa comedia televisiva que alguna vez programaron en la TV peruana, aunque claro que con el doblaje se perdía mucho del humorismo de Williams. Pero, la historia del arribo del actor a la serie también es increíble.

Garry Marshall (1934- 2016), una leyenda en el cine y la televisión norteamericana (director de Mujer Bonita y El Diario de una Princesa), era el productor de la comedia televisiva más vista en los Estados Unidos: Días Felices o Happy Days. En alguna columna anterior hablé de esta sitcom con el inolvidable Fonzie. Sucede que uno de los fans de Días Felices era Scott (el hijo de 8 años de Marshall) hasta que vio el filme Star Wars. El niño dejó de seguir la comedia de su papá, cuando Garry le preguntó la razón, contestó: “es que no salen extraterrestres, papá”.

Marshall, un padre obviamente engreidor, pidió la inclusión de un alienígena en Happy Days. La idea parecía ridícula, pues la trama de Días Felices nunca había ido por lo fantástico o la ciencia ficción. Sin embargo, se hizo un bosquejo y ahora habría de encontrarse a un actor idóneo y en lo posible barato. Uno de los guionistas contó que había visto a un cómico genial en las calles que actuaba y luego “pasaba el sombrero”, lo que en Perú llamaríamos un “cómico ambulante”. Garry Marshall contestó “tampoco vamos a contratar a un cómico de la calle”, el guionista informó que este cómico llenaba el sombrero de billetes con cada actuación. De esta manera, Robin Williams pasó de las calles al inicio de un recordado éxito televisivo.

A estas alturas de la anécdota es justo aclarar un par de aspectos de la biografía de Robin Williams. Hizo comedia en las calles para sostener a su familia, pero era un actor formado en la élite académica de Julliard, dirigida en su tiempo de estudiante por el formidable actor rumano John Houseman (el Profesor Kingsfield de Alma Mater o Paper Chase) a quien se dice Williams fue uno de los pocos estudiantes que lo hizo reír. Además, Robin ya era estelar en los clubes de Stand Up Comedy. Pero, fue esa época complicada económicamente la que le permitió ingresar a la televisión.

Su participación en Días Felices fue todo un éxito, interactuó a la perfección con los protagonistas Ron Howard y Henry Winkler, Richie Cunninghan y Fonzie (al que incluso paralizó literalmente). De inmediato saltó la opción que la cadena ABC le diera al extraterrestre Mork del planeta Ork su propia sitcom. Así las cosas, el agente de Robin Williams lo llamó a contarle que le proponían 22 episodios garantizados y 1,500 dólares semanales (condiciones que pusieron feliz al actor, como estaría luego que su representante se fijara que el sueldo era de quince mil dólares semanales y no de 1,500 como leyó erróneamente).

Cuentan que para aprobarse el proyecto de Mork y Mindy, Garry Marshall compuso un piloto por apenas 63 dólares, montando las escenas de Robin Williams en Días Felices con escenas de su coprotagonista Pam Dawber en una fallida actuación de monja. Sin embargo, el proyecto fue aprobado. Y la serie cómica fue un boom, cuatro exitosas temporadas, fanáticos por doquier, cientos de personas que pugnaban por ver las grabaciones en vivo. Altísimos índices de sintonía. Y, la figura de Williams catapultada al estrellato. Todo ese éxito también causó estragos en la vida del actor.

A la luz de la muerte de Robin Williams sabemos que además de su diagnóstico (en sus últimos meses) de Parkinson, también sufría de depresión. Una vía de escape se le proporcionó justamente en los años de Mork y Mindy. La adicción al alcohol y la cocaína. Incluso, Williams estuvo con John Belushi (otro recordado comediante, protagonista de Animal House) horas antes de su muerte por sobredosis. El trágico final de Belushi motivó una de las rehabilitaciones de Robin, aunque ya la cadena ABC había decidido la cancelación de Mork y Mindy. De esta serie al actor le quedaron muchas satisfacciones y una amistad con Dawber (Mindy).

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Regresemos al documental Robin Williams: Ven Adentro de mi Mente. Como todas las producciones de HBO tiene una gran calidad. Además, nos permite ver la comedia en vivo de Williams, un actor frenético con una mente veloz y un dinamismo en escena insólito. También nos da la oportunidad de honrar la memoria de un hombre que nos hizo carcajearnos y también llorar en películas como La Sociedad de los Poetas Muertos o Good Will Hunting. Desde aquí nos despedimos con el clásico adiós de Mork: Nano Nano Robin Williams.

Manuel Salazar Ordoñez

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