Parásitos, la formidable e inesperada ganadora del Oscar


Estos últimos días los pasé en Cuba, donde se disfruta de historia revolucionaria, atractivos turísticos que van desde el árbol más longevo del planeta hasta magníficas playas paradisíacas. Desgraciadamente, una de las características de la isla es la dificultad para conectarse a Internet, por eso se me complicó sobremanera opinar del Óscar, y de la gran triunfadora de la noche: el filme coreano Parásitos.

parasite

Anoche, por fin me di el gusto de ver la película del cineasta Bong Joon-ho. Una comedia negra, con toques de Woody Allen, Quentin Tarantino y muchísima originalidad. Un reflejo del comportamiento humano más básico, del “querer sacar provecho” de cada circunstancia y persona a la vista. Una trama que en algún momento nos hace reír, en otro apartar la vista y hasta reflexionar sobre lo que verdaderamente significa ser un parásito.

Yendo al significado de este vocablo, un parásito es un organismo que vive sobre un organismo huésped o en su interior y se alimenta de él. El filme Parasite nos muestra con claridad a una familia de ellos que van drenando a otra, pero hay dos caras de esta moneda. Son los pobres quienes se alimentan de las bondades materiales de los ricos (lo que parece más evidente) o los ricos que humillan constantemente e ireflexivamente a sus sirvientes.

Otro aspecto notable de Parásitos es su ausencia de encasillamiento. Un guión que transcurre con cierta tranquilidad, donde la idea de la estafa y el ardid predominan, pasa a la acción y el horror sanguinario de un momento a otro. Ese es uno de los mayores méritos de un filme que no decae en intensidad ni interés. Indudablemente, un Óscar bien merecido para esta joya cinematográfica oriunda de Corea del Sur.

parasite1

De las otras candidatas a Mejor Película para la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas ya me he referido con anterioridad. Sin embargo, los motivos de viaje mencionados al inicio de esta columna me quitaron oportunidad de mencionar a la británica 1917, del director Sam Mendez, que narra con realismo y prolijidad un episodio de las batallas en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Pudo ser otra justisima ganadora del Óscar, pero es refrescante que se le haya otorgado la estatuilla dorada a una cinta coreana, ya hay mucha filmografía bélica con oscares en su haber.

Manuel Salazar Ordoñez

Categorías:PelículasEtiquetas: , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: