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Lo que dejó y no dejó la reforma agraria


¿El Perú de los 60 y 70 era mejor que nuestro actual Perú? Depende siempre del ángulo donde lo veas. La reforma agraria era un paso necesario para una sociedad como la peruana, soy un bisnieto de uno de los hacendados que Carlos Malpica calificó como Dueños del Perú, pero yo considero, valoro y protejo una emancipación del campesinado semi esclavo, servilista y en casos precisos tremendamente esclavos al nivel de series y películas como La Lista de Schindler o Raices que en nuestro país son cicatrices históricas.

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Juan Velasco Alvarado

A Juan Velasco Alvarado se le refrenda como un dictador, es así. Pero tenía un clamor popular que exigía una igualdad territorial del Perú. Justa y necesaria, pero pobremente realizada. Ojo, en este aspecto ni el comunismo y mucho menos el socialismo eran la verdadera cara de la reforma agraria, los Estados Unidos exigían un freno a un sistema cuando menos feudal. Se falla en dos aspectos, un estado debe ser una garantía y cómo se pueden extender bonos de la reforma agraria que nunca se repusieron en su real dimensión económica a los expropiados y nunca se hará.

Además, habría que hablar de un Perú realmente productor en los 60 y un Perú netamente dependiente hasta la actualidad. No me vengan con tonteras como el turismo o la gastronomía, ningún país con más de 32 millones de habitantes vive con esos ingresos. La tierra tenía que repartirse pero para esa tarea ningún militar improvisado era idóneo. Hoy, dos de las haciendas más importantes del Perú sesentero son propiedad de un mafioso encarcelado como Edwin Oviedo. Hoy, el centralismo es peor que nunca, y esa debía ser la mayor virtud de una reforma agraria bien gestionada: darle recursos a los pobladores para residir en su lugar de origen y no sufrir las penurias del migrante. Ese es el mayor fracaso de Velasco.

No creo ni creeré en dictaduras, son abusos a la vida misma. Lo que se consigue en dictadura son mentiras, ilusiones. Muchos hablaron del Chile de Pinochet y hoy les explota en la cara a los chilenos ese fracaso económico. Eso sucede en Argentina, Cuba y en un sinfín de países. Para mí los efectos de los gobiernos fácticos son un maquillaje, sin el terror y la sumisión no pueden subsistir más adelante.

Entonces, querer enaltecer la imagen de Juan Velasco Alvarado es un error mayúsculo. En el Perú contemporáneo no hemos tenido gobernantes prolijos ni siquiera legales. Eso es un fenómeno global, pero en términos nacionales nos lamenta recordar que ninguno de los hombres aún vivos que han gobernado nuestro país son libres de denuncias y procesos judiciales: desde Morales Bermudez (por su participación en el nefasto Plan Condor) hasta Pedro Pablo Kuczynski son objetos de investigación criminal.

Velasco no vivió en la pobreza, no se denominaba como socialista, pero todas sus prácticas eran socialistas. Me suena a un hombre veleta, porque para gobernante asumes una línea: eres o no eres. Ollanta Humala se dijo admirador de Velasco y claro que lo siguió, socialista a medias. Lo que le falta a mi Perú son prácticas democráticas que le otorguen a nuestros pobladores reales y sustanciales soluciones. No seamos tontos, eso no nos lo va a dar ninguna dictadura militar, eso lo tenemos que ganar día a día. Hoy, el Perú rompió un Congreso, eso es poder. Eso es vox populi. Esa es la llave, el poder es el pueblo y los gobernantes tienen que ser examinados a diario. Los congresistas también, los elegimos, los pusimos en sus curules y, también, los podemos sacar.

Es difícil hablar de estos temas, una opinión te vuelve comunista o capitalista, terminas siendo Maduro o Trump. Pero, para hablar de historia debes confrontar fuentes, realidades. Tienes que abortar tu pasión y tus posiciones ideológicas. Ojo, yo ni me refiero al documental La Revolución y la Tierra de Gonzalo Benavente. Y no lo hago porque no vi el filme, oí entrevistas y no me incentivaron a ver este éxito nacional. Sin embargo, la reforma agraria no le pertenece al señor Benavente (seguro que él mismo no lo asume así), es un hecho histórico que puede ser leído de mil maneras.

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Hoy, la pobreza en el norte del Perú, directamente consecuencia de la reforma agraria

Seguramente, coincidiremos en un punto esencial. El servilismo no es una forma de humanidad. Las tierras de un país deben estar repartidas equitativamente. Pero, para hacer esta gestión se necesitaba de un experto y no de un general autoritario. Por eso la reforma agraria fracasó, y no por eso no ganó Sendero Luminoso una elección presidencial. Eso, que me han sugerido últimamente es un bluff adolescente. Los que sí nos dimos la chamba de recorrer el Perú sabemos que los campesinos no son asesinos. Son gente de bien que merecen un trato y oportunidades mucho mejores. Hay hermanos, muchísimo por hacer. (Vallejo, por si acaso).

Manuel Salazar Ordoñez

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Categorías:Derechos Humanos, Películas, Personajes, PolíticaEtiquetas: , , , , ,

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