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Series del Recuerdo: El Chavo, sus personajes, sus mejores momentos


¡Qué bonita vecindad! Es la vecindad del Chavo, no valdrá medio centavo, pero es bonita de verdad. Así decía la canción que cantaba todo el inolvidable elenco original de El Chavo del 8, el mayor fenómeno cómico de la televisión hispanoamericana que hoy recordamos, conmemorando al recordado gran comediante y libretista Roberto Gómez Bolaños.

Los personajes de la Vecindad del Chavo del 8

Justamente, Roberto Gómez Bolaños o Chespirito (1929-2014), era el Chavo del 8. Un niño huérfano, de buen corazón y el bolsillo vacío. Un poco torpe, pero con las virtudes morales que lo enaltecían y le permitían “llevar la cabeza muy en alto (aunque no físicamente porque era bajito de estatura)” como en el episodio que lo acusaban falsamente de ladrón. Siempre tenía hambre pero en especial tratándose de “tortas de jamón”.

Quico, o Kiko (también lo llaman así), la cara opuesta del Chavo del 8 era interpretado por Carlos Villagrán. No se trataba de ningún niño rico, pero sí de mejor situación económica que el Chavo o la Chilindrina. Le encantaba generar envidia en el protagonista con sus juguetes, llorón, aún más torpe que el personaje de Chespirito y con su infaltable traje de marinerito. En realidad era buen amigo, pero con sus defectos.

La Chilindrina, personificada por María Antonieta de las Nieves, la hija de Don Ramón. Manejaba a su antojo al Chavo del 8 y Quico, pero no por tratarse de una niña linda (era pecosa, con lentes y chimuela), sino por su astucia para ponerlo uno contra otro. En secreto (aunque era muy obvio) vivía enamorada del Chavo. Sus llantos eran escandalosos, sobretodo al ser castigada por su papá.

Don Ramón, interpretado por el conocido actor Ramón Valdés (1923-1988), de toda la vecindad un actor que sí había hecho carrera en el cine al ser hermano del célebre cómico mexicano Tin Tan. En la vecindad era un buen hombre, capaz de criar a su hija lo mejor que podía siendo viudo, y de paso preocuparse por el bienestar del Chavo. Lo que no impedía que los niños lo sacarán de quicio y les propinará coscorrones y pellizcos (hoy muy criticados por los sicólogos infantiles). Era un mil oficios pero sin suerte en ninguno de sus trabajos. Debía al Señor Barriga la renta constantemente, y su mayor suplicio eran las cachetadas de Doña Florinda.

Hablando de ella, Doña Florinda fue encarnada por la actual viuda del gran Chespirito Florinda Meza. Era una señora con ínfulas de grandeza, viuda de un marino (salvo el Señor Barriga todos eran viudos o solterones), y con su hijo Quico a cuestas. Eterna enamorada del Profesor Jirafales y capaz de doblarle la cara de una cachetada a Don Ramón (luego de recordarle que era una chusma).

El Profesor Jirafales (Rubén Aguirre 1934/2016), el maestro de los niños los sufría tanto en la escuela como en su vecindad (no se le ocurrió mejor idea que enamorarse de la madre de uno de ellos). Siempre visitaba a Doña Florinda con un ramo de rosas, nunca la besaba pero tomaba infinidad de tacitas de café. Cuando sus pupilos lo sacaban de sus casillas requintaba con su peculiar ta, ta, ta, ta. Su romance prosperó tímidamente sólo en las fantasías que compartía con Florinda.

La “Bruja del 71” o Doña Clotilde, interpretada por la conocida actriz española Angelines Fernández (1922-1994), una solterona muy enamorada de Don Ramón. Al contrario de su pinta de dama remilgada era más bien “picarona” y no dejaba de insinuársele al papá de la Chilindrina (pero no era correspondida). Los niños creían que era una bruja, pero en realidad era una buena mujer que más de una vez los recompensó con dulces.

El Señor Barriga, con la actuación de Édgar Vivar, el bastante “despachado” propietario de la vecindad. A pesar de tener mucho dinero no le hacía ascos a nadie, muy rara vez pudo cobrarle alguno de los 14 meses de renta que le adeudaba Don Ramón, a la llegada de la vecindad era irremediablemente recibido con un golpe totalmente casual, pero contundente, del Chavo.

Jaimito, el cartero, protagonizado por el actor Raúl “Chato” Padilla (1918-1994). Su nombre completa era Jaime Garavito, no siempre estuvo en la vecindad (no conformó el elenco original). Venía del pequeño pueblo de Tangamandapio, era muy dejado con su labor de repartir la correspondencia, pues su filosofía más popular era “evitar la fatiga”.

Los niños de la escuelita, personificados por Florinda Meza y Edgar Vivar (la Popis y Ñoño) estaban en los episodios del salón de clase y tomaron mayor protagonismo cuando Carlos Villagrán y Ramón Valdés salieron del elenco. Godínez (actuado por el hermano de Roberto Gómez Bolaños, Horacio que murió en 1999). A Patty, el amor de niño del Chavo, solo la mencionamos pues fue interpretada por varias actrices. Doña Nieves o la vizcabuela (María Antonieta de las Nieves) pasó de una fugaz intervención al protagonismo luego que Valdés se fuera a trabajar a otro país.

En este homenaje no se tratan los “momentos feos”, juicios, demandas, enemistades y escándalos. Esos son parte de la realidad, no de la vecindad. Aquí hablamos de los amigos de El Chavo del 8, recordando a Roberto Gómez Bolaños o simplemente Chespirito.

Manuel Salazar/Crónica Viva

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