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La despedida de El Gráfico, recordando a otras revistas que cerraron


Un escueto comunicado de Torneos y Competencia (empresa argentina propietaria de varios medios de comunicación deportivos, incluso la revista El Gráfico) causó un remezón entre los amantes del fútbol. Se anunciaba el cierre de El Gráfico, en su versión impresa (la digital se mantiene). Pero, para muchos de sus seguidores esa es una sentencia de muerte a la publicación que se caracterizó por fusionar armónicamente impresionantes fotografías con redacciones de lujo, periodismo de opinión con sello propio y cronistas que dejaron huella en sus lectores.

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El Gráfico, también reconocido como la “Biblia del Fútbol”, no puede cerrar su andar en papel en un momento menos propicio, pues el próximo 2019 habría llegado al centenario de su fundación (no es lo mismo celebrar con un medio virtual, a pesar que este blog y tantos otros lo sean). Incluso, no se cubrirá un Mundial de Fútbol por primera vez en la historia de El Gráfico, Rusia 2018 no será portada del medio que un 30 de mayo de 1919 fundada Constancio Vigil.

Hay muchas definiciones e historias sobre El Gráfico que inundan las redes en estos momentos, como que cada protagonista de este bello deporte sintiera la necesidad de hablar, de dar testimonio. Uno de los mejores futbolistas de la historia (para muchos, el mejor) Alfredo Di Stéfano (1926-2014) resumió el peso de El Gráfico con estas palabras: “Para cualquier jugador del fútbol argentino sólo existen tres sueños: jugar en la Primera de su equipo; salir en la tapa de El Gráfico; jugar en la selección nacional”. Yo añadiría que “para cualquier jugador de Latinoamérica”.

(Foto/Leyenda: Algunas portadas, con Lolo Fernández, Lionel Messi, Maradona campeón de México 86 y Sporting Cristal Subcampeón de Libertadores)

Otro testimonio que me impactó fue el del periodista Matías Bauso que contó “yo aprendí a leer para poder leer El Gráfico. Le rogué a mis tías y mi mamá que me enseñaran”. El Gráfico le dedicó 134 portadas a Diego Armando Maradona (era de esperarse, finalmente es una revista argentina y el “Pelusa” era el mejor futbolista de la mejor etapa de esta revista). La edición del título de la Selección Argentina en junio de 1986 (tras ganar el Mundial México 86) vendió más de 795 mil ejemplares hasta que, literalmente, se agotó el papel.

Lionel Messi ha sido “caserito” en los últimos años, y hoy me asalta la duda, ¿qué sentirá algún joven valor del fútbol argentino al saber que no podrá ser portada de El Gráfico impreso jamás? Porque incluso para las nuevas generaciones, y a pesar de la proliferación de los dispositivos electrónicos y teléfonos inteligentes, todavía es motivo de orgullo ser caratula de un medio impreso, más aún si se trataba de uno respetado en todo el planeta.

Los amantes de leer una revista de papel y tinta ya hemos vivido situaciones semejantes, nos pasó con Life que cerró definitivamente en el 2007, tras ver la luz en el ya muy lejano 1883. Life reportó la Segunda Guerra Mundial con imágenes que uno no puede olvidar, conflictos bélicos como los de Vietnam, el atentado a las Torres Gemelas, en fin historia viva. Mi madre que era niña en los años de la Segunda Guerra pensó que Life desaparecía después de 1945 pues era, a sus ojos infantiles, una revista de esa guerra.

Pronto, otro tótem editorial como Playboy tiene los días contados tras la muerte de su fundador Hugh Hefner (el año pasado). Más allá de la mañosería, se trata de iconos con los que uno se acompañó durante una vida. Son ahora piezas de museo, recuerdos de una época que se nos escapó de entre las manos. Definitivamente, éste no es el mundo en que crecimos, es otro, no sé si mejor o peor, pero sí que es diferente. Se entiende la defensa de un recurso de vida como son los árboles, y como consecuencia el desuso del papel, pero igual duele.

Duele cuando pensamos en nombres como los de “Borocottó”, Osvaldo Ardiozzone, Héctor Vega Onosime, Ernesto Cherquis Bialo, Julio Pascuato y la lente fotográfica de Ricardo Alfieri, todos ellos de El Gráfico. Así como el gran “Veco” Emilio Lafferranderie Lescano (el uruguayo que dejó las filas de El Gráfico para venir a nuestro Perú, donde nunca más se fue). No podemos omitir a Natalio Gorín, Pablo Vignone (de las notas automovilísticas), Luis A. Hernández (tenis), Carlos Irusta (boxeo) o Jorge Barraza (colaborador en publicaciones peruanas). Estos nombres son historia, son los que forjaron ediciones inolvidables de El Gráfico.

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El “Veco” Emilio Lafferranderie (1931/2010) pasó de El Gráfico al periodismo peruano

Cierro esta columna, recordando a El Gráfico cuando le dio cabida al Perú, con Lolo Fernández, Víctor Benítez, Julio Melendéz, Franco Navarro y claro el Sporting Cristal de 1997, subcampeón de la Copa Libertadores. Hoy se cierra una página que ya sólo podremos reabrir en nuestro cajón de los recuerdos.

Manuel Salazar

 

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