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Papa Francisco viene al Perú: ¿Por qué no se siente tanta expectativa ante su visita?


El Papa Francisco pisa el Perú el 18 de enero, y faltan unos once días para la fecha que marcará el retorno de un Sumo Pontífice a tierras peruanas desde 1988 con la segunda visita del recordado Papa Juan Pablo II. Sin embargo, los que vivimos en la década de los ochenta recordamos a Lima plagada de los colores pontificios (amarillo y blanco) y de la frase Totus Tuus-Soy totalmente tuyo- por todos lados, y desde meses atrás. Acaso, ¿Todo se está guardando para último momento? Debe ser, la Iglesia Católica se caracteriza por ser muy organizada en estas ocasiones. Pero, igual causa extrañeza. Más aún con las cifras que revelamos en el siguiente párrafo.

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(Foto/Leyenda: Visita del Papa Francisco costaría once millones de dólares a los peruanos)

El diario El Comercio publicó las reveladoras estadísticas difundidas por Ipsos a fines del mes de diciembre. En ellas se destacaba que el 60% de peruanos tenía expectativa por la visita del Papa Francisco. Es decir, un 40% del Perú no está interesado en el viaje papal a nuestro país. Pero, señalaba algo más complicado, el 81% de los encuestados indicaba que no asistiría a los actos a realizarse por la visita del Papa. A lo más lo verían por televisión. Las cifras pueden cambiar en días (a pesar que son del 29 de diciembre, a menos de un mes de la cita), asimismo la emoción y eficaces promociones (que aún no se ven) pueden generar mejores reacciones. Quizás por ello, y en extraña compensación, El Comercio ha venido ofreciendo sólo información ultra positiva de la llegada de Francisco.

Pero, ¿A qué se debe esta falta de expectativa con la visita del Papa Francisco? En esta columna ensayamos algunas razones. Primero, el Internet, en los años 80 uno podía ver a Juan Pablo II sólo instantes por medio de los segmentos noticiosos, su llegada al Perú fue la oportunidad de tenerlo cara a cara. Escuchar su voz, oír su mensaje. Hoy, gracias a medios como YouTube uno puede ver y escuchar sermones de Jorge Mario Bergoglio (nombre secular del Papa) de manera constante. Definitivamente, eso resta más de lo que suma en momentos así.

Una de las polémicas más encendidas en redes sociales se ha referido a los gastos y presupuesto de la visita del Papa Francisco al Perú. Hace unos meses, el Diario Gestión informó que el Estado debe pagar unos 11 millones de dólares por este viaje papal. Se puede entender que Francisco es, además de un líder religioso (la religión católica se mantiene como cabecera en nuestro país), un Jefe de Estado extranjero. Por lo que las medidas de seguridad para él y los feligreses deben ser cubiertas. Sin embargo, hoy hay muchos peruanos que no son católicos y no deberían tener que ver como sus impuestos son destinados a esta ocasión.

Eso nos lleva a la pregunta más incómoda para el Cardenal Juan Luis Cipriani, ¿Cuántos peruanos son realmente católicos practicantes y no meros bautizados en el Perú de hoy? Seguro es una cifra impresionante, pero también es seguro que mucho menor que en décadas pasadas, como por ejemplo en los 80 del Papa Juan Pablo II. Un país debe representar a todos sus ciudadanos, en caso nos visiten los líderes de las iglesias evangélicas, el gobierno debería destinar presupuestos similares. Por simple equidad. Francamente, desde esta tribuna pongo en duda una actitud como esa, en el Perú se propone una fidelidad del medioevo a la Iglesia Católica (y opino así, a pesar de ser católico).

¿La popularidad del Papa Francisco es la misma que a inicios de su pontificado? No, cuando Jorge Mario Bergoglio comenzó su papado, en marzo del 2013, la emoción en América Latina por el primer Papa de este continente fue mayúscula. Más aún, con un debut arrasador, encendiendo los pasillos del Vaticano con investigaciones financieras y ofreciendo “mano dura” ante los sacerdotes y obispos pederastas, y una comunicación más horizontal en temas como la diversidad sexual, los métodos anticonceptivos, etc. Con el tiempo todo ello se fue diluyendo. Incluso, hace muy poco, Francisco lamentó públicamente la muerte del cardenal norteamericano Bernard Law, responsable de encubrir miles de casos de violación sexual a niños por miembros del clero en Boston.

Este periodista de opinión no cree que el Papa Francisco sea una mala persona, ni siquiera un mal Pontífice, piensa que dentro del aparato del Vaticano está contemplado elegir líderes mayores (Bergoglio tiene ya 81 años de edad) para que se desgasten rápido en un cargo donde el poder no es ilimitado, como cualquiera podría asumir. Por otro lado, y regresando a la visita papal al Perú, tengo esperanzas que se le reciba bien, que su mensaje eleve el espíritu de muchísimos peruanos que vienen viviendo épocas de desigualdad económica y desorden político. Juan Pablo II nos entonó en un escenario mucho más complicado en los 80. También estoy seguro que su visita a Trujillo, Puerto Maldonado y, claro, Lima sea motivo de reflexión para hacernos personas más tolerantes y justas, sin importar tanto que fe profesamos.

Manuel Salazar

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Categorías:Coyuntura, Derechos Humanos, Política, ReligiónEtiquetas: , , , , ,

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