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Señor Kuczynski: No queremos pasar la página sobre el indulto y la vacancia


A nadie le quedan dudas que el Presidente del Perú Pedro Pablo Kuczynski quiere que las horas sean minutos y los minutos días, así ver pasar el tiempo y evitar recordar como en año y medio de gestión hizo lo que había prometido no hacer. Convirtió a la gente que le confió su voto en sus detractores. Y, sí ahora, todavía hay quienes lo respalden son más los seguidores de Alberto Fujimori, que fue beneficiado por PPK con un “indulto humanitario” que para la mayoría de peruanos (un 63%, según cifras de IPSOS) es el vuelto político a los legisladores fujimoristas que lo salvaron de la vacancia.

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(Marcha en contra del indulto a Alberto Fujimori/Foto Peru.com)

El Señor Kuczynski pidió “pasar de página” en un mensaje a la nación del último 25 de diciembre. Exactamente dijo: “No nos dejemos llevar por el odio, no paralicemos nuestro país, pasemos esta página y trabajemos juntos por nuestro futuro”. A lo que agregó “Estoy convencido que quienes nos sentimos demócratas no debemos permitir que Alberto Fujimori muera en prisión. La justicia no es venganza. Las heridas abiertas solo podrán cicatrizarse a partir de un esfuerzo reconciliador”. Con ese trazo humanitario, Pedro Pablo Kuczysnki busca camuflar un perdón que poco tiene que ver con reconciliación y mucho más con recompensas y componendas.

Sucede que, ahora, los votantes que lo colocaron en el sillón presidencial (que votaron más contra la posibilidad que Keiko Fujimori asuma el poder absoluto del Perú, que por el propio Kuczynski) son una recatafila de seres vengativos y anti demócratas. El propio Jefe de Estado reconoce que ofreció no darle el indulto a Alberto Fujimori, pero en vista que no quiso acogerse a la “prisión domiciliaria” le dio pase al indulto. En otras palabras, volvió a engañar a sus ciudadanos, y favoreció el capricho de un criminal que se negaba a ser recluido en su propia casa.

A estas alturas, nadie se pregunta sobre la última rebeldía de Alberto Fujimori, manejó a congresistas para que votaran en contra de la vacancia a Pedro Pablo Kuczynski (lo hizo vía celular). Pocos quieren ahondar en el verdadero estado de salud de Fujimori, según distintos médicos lo suyo no se ha agravado en estos días, con cuadros típicos en personas de su edad y con sus males crónicos, como arritmia e hipotensión. Cada lector de esta columna puede hacer el ejercicio de indagar entre sus conocidos ¿cuántos sufren de estos males y sí están hospitalizados tanto tiempo?

A pesar de la fachada reconciliatoria, un 40 por ciento de peruanos no cree en ella. Ese es el reflejo de la renuncia de legisladores (Gino Costa, Alberto de Belaunde y Vicente Zeballos), ministros (Salvador del Solar y Carlos Basombrio), funcionarios (Máximo San Román, Hugo Coya, etc.) y hasta asesores ad honorem como Felipe Ortiz de Zevallos, a los que se suma el repudio del abogado que defendió a Pedro Pablo Kuczynski: Alberto Borea. Pero todo ello, en una democracia, empalidece cuando se da una marcha como la del jueves 28 de este mes.

Treinta mil personas marcharon por las calles de Lima, lo hicieron de manera ordenada (apenas cuatro detenidos, otros medios señalan a siete), y se hizo con representantes de los deudos de Barrios AltosLa Cantuta, y de otras víctimas inocentes que fueron asesinadas y vejadas durante el gobierno de Alberto Fujimori. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) también levanto su voz de protesta. Ahora, la Presidencia de la República parece “enterarse” del alcance de este malestar, y la Presidenta del Consejo de Ministros, Mercedes Aráoz, ha ofrecido reunirse, esta vez “de verdad (según sus propias palabras)” con los familiares de las víctimas.

Mientras tanto, Pedro Pablo Kuczynski, Keiko Fujimori, Alan García Pérez y otros enfrentan las declaraciones de Marcelo Odebrecht. En unos extractos revelados, aparece muy comprometida la líder de Fuerza Popular, ¿se vendrá otro pacto político? Ya, a estas alturas, nadie quiere creer en nadie. Los ciudadanos no confían en la palabra de sus autoridades, y justamente se hace cada vez más lejana la premisa básica de la democracia: “un gobierno del pueblo”. Desde esta tribuna, no volteamos la página Señor Presidente, y estamos muy atentos a lo que escribe en ella.

Manuel Salazar

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Categorías:Coyuntura, PolíticaEtiquetas: , , , ,

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