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Series del Recuerdo: ¿Por qué fue tan impactante V: Invasión Extraterrestre?


Desde los años 60 con producciones televisivas como Tierra de Gigantes (Land of the Giants 1968/1970) o Perdidos en el Espacio (Lost in Space 1965/1968), la televisión no había acogido con seriedad el tema de los alienígenas (algo que sí se hacía en el cine, por ejemplo con la saga Alien). En 1983 se lanzó V: Invasión Extraterrestre (simplemente V en los Estados Unidos y países de habla inglesa y V: Los Visitantes en España). Era una miniserie que se estrenó en medio de la intriga y se iba develando poco a poco en la emisión de dos episodios de más de tres horas cada uno (que en el Perú y me imagino en otros lugares se programaron en varias emisiones de una hora).

 

Hablaba de la llegada, aparentemente pacífica, de inmensas naves del espacio exterior que se instalaban en los cielos de las ciudades más importantes del planeta. Luego descenderían de ellos extraterrestres con rasgos físicos humanos e intenciones cuasi diplomáticas. Sin embargo, todo era una tapadera que los terrestres protagonistas de V: Invasión Extraterrestre iban descubriendo. Mike Donovan (Marc Singer, recordado también por ser protagonista de unas cintas llamadas El Amo de las Bestias/The Beast Master con un estilo muy a lo Tarzán) era un periodista que hace terribles hallazgos entre los “visitantes”.

La primera escena de impacto que descubre Donovan es a la sensual alienígena Diana (cautivante Jane Badler/también actuó en un remake de Misión Imposible) comiéndose un cobayo (cuy para los peruanos) de una sola engullida. En esa época era apenas un niño, pero la recuerdo con inquietante permanencia. Y luego, se percatan que el rostro humano de los aliens era una máscara de látex para ocultar su reptilesca apariencia. Hasta ahí, uno podía aguantar la cosa, tampoco había que fomentar el racismo y el prejuicio por sus hábitos alimenticios. Lo malo fue cuando Mike Donovan descubre que también estaban refrigerando humanos (entre ellos, su pequeño hijo) para posteriores refrigerios.

A Donovan se unen un grupo de científicos liderados por la doctora Juliet Parrish (Faye Grant), que tenían pruebas que estos invasores buscaban robarnos el agua. De esta manera se forma la Resistencia para combatir a estos extraterrestres. De ese concepto, de un reducido conjunto de hombres, mujeres y hasta niños que deben hacer frente a una adversidad más allá de sus fuerzas y con los peores pronósticos se sembró la semilla que sigue germinando en otras series como Falling Skies (2011-2015) y la muy exitosa The Walking Dead (esta vez contra zombies, que se emite desde el 2010).

Pero, regresando a V: Invasión Extraterrestre, la miniserie ideada por el productor y guionista Kenneth Johnson (responsable del éxito televisivo de la serie sobre El Increíble Hulk con Bill Bixby y Lou Ferrigno, de los años 70 a inicios de los 80) tenía un final “oscuro”, con la Resistencia aniquilada y los “lagartos” reinando sobre el planeta. Sin embargo, este final cambió drásticamente. Pensando en los televidentes (con la eterna costumbre “gringa” de no exponernos a nada lejano del tradicional Happy Ending) se decidió que los terrícolas lograran expulsar a los foráneos con una sustancia que les resultaba muy tóxica.

Lo malo fue que los productores querían más, pues la miniserie fue un boom. Así lanzaron al año siguiente la serie V: Invasión Extraterrestre con una temporada de 19 episodios. No fue deficiente del todo, pero jamás logró mostrar algo realmente distinto a la miniserie, ni llegar a la espectacularidad de la misma. Incluso se jugó con una intriga amorosa entre los aliens fomentada y protagonizada por la propia Diana. Un final abierto, que luego se descubrió era el penúltimo episodio en guión, ya que el último realmente no se grabó. Es decir, parece que la trama fue diseñada por los invasores para vengarse de la humanidad.

Con el paso de los años, Kenneth Johnson publicó, en el 2008, el libro V: La Segunda Generación. Siguiendo la línea de su idea original, con la Tierra dominada por los “lagartos” y una desesperada llamada de auxilio de la Doctora Parrish al espacio exterior. La respuesta fue la llegada de otra raza alienígena a combatir a los “visitantes hostiles”. Todo un lío que se parece en algo a lo exhibido por la ya mencionada serie Falling Skies (serie que fue creada por Steven Spielbeg).

La fiebre “V” llegó a su máxima expresión con el estreno de un remake en el 2009. La que parecía una nueva versión empezó de manera más que interesante, con la actriz Morena Baccarin (que también fue parte del éxito Homeland) como Anna (una suerte de nueva Diana). Pero, para su segunda temporada uno ya no estaba seguro si estaba ante un remake o un spin off (retorno de la serie). Pues reapareció Diana (Jane Badler sigue muy sensual, los años la favorecen). Incluso en la última escena rodada se veía a Marc Singer, pero no sabíamos si se trataba de Mike Donovan u otro personaje. Nadie más ha mencionado la posibilidad de resucitar a V, y bueno quizás sea lo mejor. En respeto por la excelente miniserie de 1983.

Manuel Salazar

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