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Texas: ¿Qué lleva a un hombre a disparar contra la comunidad de una iglesia?


El domingo 5 de noviembre, a eso de la una de la tarde, la comunidad de Sutherland Springs (Texas) recibió una herida que dejará la terrible cicatriz del asesinato de por lo menos 26 fieles en la Primera Iglesia Baptista. El homicida (que luego también moriría) responde al nombre de D. P. Kelley. ¿Qué llevó a este sujeto a disparar contra los feligreses de este pequeño templo texano? Esa pregunta es complicada de responder, pero sí podemos adelantar algunas reflexiones al respecto.

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La cultura del arma, el famoso derecho constitucional a portar armas que es tema de debate constante en los Estados Unidos, y uno de sus puntos más reaccionarios es, justamente, Texas. Para nadie es un misterio que un tejano de pura cepa lleva (estamos hablando con una figuración estadística) la Biblia en un bolsillo, y un arma en el otro. Ese derecho lo protege masivamente el Partido Republicano, que hoy tiene a Donald Trump en la Casa Blanca. Por ese motivo, los republicanos tienen una sólida base de votantes en dicho estado de EE.UU.

La enfermedad mental, este sería el segundo caso de un homicidio masivo en pocas semanas relacionado a la insania mental y sin ningún atisbo de terrorismo internacional (como sí se puede distinguir en el asesino de Nueva York- que mató entre otros a cinco turistas argentinos). El primer caso fue el de Stephen Paddock, el “lobo solitario de Las Vegas”, que disparó desde un edificio, matando a 58 asistentes a un concierto (primero de octubre del 2017). Con la tragedia de Texas, son ya dos dramas relacionados a trastornos psicológicos.

Incluso, el Presidente de los Estados Unidos Donald Trump señala este motivo como el detonante de las 26 muertes en Sutherland Springs. Trump indicó que “es un poco pronto, pero está claro que nos encontramos ante un problema de salud mental de alto nivel. Tenemos muchos problemas de salud mental en nuestro país (…). Es algo que hay abordar de manera seria”. Pero en materia de tenencia de armas, el gobernante no se pronuncia, y después de los homicidios de Las Vegas dijo que no era el momento para hacerlo. ¿Cuándo sería un buen momento para afrontar este problema sin intereses electoreros en la mesa? ¿En la tercera tragedia que podría estar a la vuelta de la esquina?

Las armas y la salud mental, habría que sumarle también el paso por las Fuerzas Armadas. Esto aplica únicamente para el caso de D. P. Kelley, Paddock no pasó por ejército. Lo negligente en un país que espía a cualquiera por el más leve de los comentarios en redes sociales, es que no puedan hacer un seguimiento adecuado de un hombre que fue suspendido de la base aérea de Holloman, en Nuevo México por agredir a su mujer e hijo. No todos los enemigos de los Estados Unidos vienen de afuera o son terroristas, o cédulas durmientes (como la ficción cinematográfica y televisiva nos quiere hacer creer), el terror también duerme al interior de ese país.

Este columnista de opinión considera, ya a título propio, que algo se ha quebrado no sólo en el “sueño americano”, sino en la ciudadanía norteamericana. Movilizado por la crisis económica, el desastre inmobiliario, la falta de conexión con las autoridades políticas, el papel influyente de ciertas religiones que en el fondo son tan fundamentalistas como las tan cuestionadas religiones musulmanas. Habría que sumar la injusticia laboral y la desconfianza generalizada. Un caldo de cultivo ideal para las enfermedades mentales.

Ojo, no se trata de atacar a la sociedad norteamericana, sino de reflexionar que Estados Unidos es todavía el espejo referencial de muchos países como el Perú. Y, a veces, debemos tener que ver de cerca aquello que pretendemos “copiar”. También, es verdad que EE.UU. es prácticamente un continente (territorialmente hablando), por lo que la suma de tragedias responde a su extensa geografía y población.

Desde esta tribuna hacemos votos por la comunidad de Sutherland Springs, por los deudos, para que puedan seguir adelante, con el recuerdo de las víctimas en sus corazones, y el deber de ver hacia el horizonte y buscar una sociedad más pacífica y, si se puede, desarmada.

Manuel Salazar 

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Categorías:Coyuntura, PeriodismoEtiquetas: , , , ,

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