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Cuando los empleadores desean la muerte de trabajadores: Pólizas de vida no autorizadas


Si te enteras que la empresa donde laboras día a día te ha abierto un seguro de vida, probablemente te alegrarás y sentirás una gran seguridad para con tu familia y seres queridos. Además de un renovado agradecimiento con tus empleadores, ¡Qué gran lugar de trabajo! Pero, ¿Cómo cambian las cosas si te percatas que el beneficiado no eres tú, ni tu familia, sino tus empleadores? En fin, si estás dispuesto a firmar eso, ya es cosa tuya. Sin embargo, en los Estados Unidos existía (y parece que en la práctica sigue existiendo) una póliza de seguro no autorizada por los empleados, que incluso desconocen, y de dónde no reciben ni un dólar.

Lo conocen como “El seguro del Campesino Muerto” o del “Conserje Muerto”. Aunque ese es un apodo, un mote, no se trata de seguros de vidas dirigidos a agricultores, porteros o limpiadores de una empresa. Es para trabajadores en general, de diferentes ramos, a los que las empresas consideran una “inversión” y quieren evitar perder el capital que estos empleados dejarían de “ganar” al momento de sus inesperadas muertes. Lo conocen oficialmente como “seguros de vida exclusivos (COLI, Corporate-Owned Life Insurance) o De seguro de vida de propiedad corporativa, o ICV”.

Amigo lector, seguramente usted pensará qué compañía fraudulenta y desconocida llevará a cabo prácticas tan poco éticas como esas. Pues se sorprendería al escuchar los nombres que aparecen como involucrados: Wallmart (una de los supermercados más importantes de los Estados Unidos y del mundo), American Express, Chocolates Hershey’s, Nestle, Procter & Gamble (fabricante de productos tan usados como Crest, Camay, Always, Ariel, Salvo, Pampers, Tide o Ace, Gillete y más), AT&T (el padre de las compañías telefónicas) o el poderoso Bank of America.

Hasta el momento se habla que este tipo de seguros de vida “digamos sin corazón” se ha registrado en los EEUU, pero siendo estas compañías transnacionales que incluso están en países de América Latina como el Perú, uno se empieza a preguntar si se han implementado estás prácticas al medio local. Se puede argüir que en muchas constituciones o naciones serían fraudulentas, pues se requiere sí o sí la firma del asegurado y hasta exámenes médicos. Pero en Norteamérica se censuró esta figura desde el 2006, y según expertos como Michael Myers,(de www.deadpeasantinsurance.com) dice que muchas empresas están ignorando este impedimento.

¿Es probable se piense que, efectivamente, una entidad puede optar por cubrirse a la muerte de un empleado (por más inhumano que esto suene)? No obstante, en el caso de muchos de los familiares denunciantes, se descubrió que los fallecidos hacía mucho que ya ni trabajaban para la empresa que los “aseguró”. Aún más escandaloso es constatar que los primeros pagos de estos seguros de vida se facturaron gracias a las víctimas del atentado del 11 de setiembre del 2001, en Nueva York.

¿Cómo se guían para asegurar o no a sus empleados? Pues por medios estadísticos que miden la mortalidad de sus antiguos empleados en la administración de la Seguridad Social. Incluso, se habla que la disminución de muertes ha llevado a los ejecutivos a quejarse por las pérdidas no calculadas, según sus propias y egoístas expectativas cifradas en porcentajes funestos. Una contrariedad que sus trabajadores no mueran oportunamente. Nos lleva a preguntarnos, ¿En caso de desesperación financiera, hay peligro de muerte para los involuntarios asegurados?

Quisiera concluir con dos datos más, primero: en Perú llegó a mis oídos que una importante empresa estaba siguiendo una estrategia semejante a las “pólizas de campesinos muertos”, pero con la autorización de los trabajadores (a manera de imposición y sin que reciban beneficio alguno- no hago una denuncia pues no me lo garantizó una fuente directa). Dos: a pesar que admito conocer de estos seguros gracias al documental Capitalismo: Una Historia de Amor (Capitalism: A Love Story/2009) de Michael Moore, eso no quiere decir que la información sea falsa. Es más, en la web hay artículos de expertos que trascienden del trabajo fílmico de Moore.

Manuel Salazar

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Categorías:Derechos Humanos, PeriodismoEtiquetas: , , ,

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