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La liberación de Maritza Garrido Lecca y películas sobre Sendero Luminoso


La revista Somos, del Grupo El Comercio, publicó un prolongado reportaje el pasado dos de setiembre sobre la inminente liberación de la terrorista Maritza Garrido Lecca. Las críticas azotaron las puertas del citado medio de comunicación (según una respuesta publicada en el Somos del 9 de setiembre) y, dado que leí con interés dicho trabajo periodístico, quería sentar una posición desde este blog. No es apología al terrorismo abordar este tema, tampoco lo es humanizar a Garrido Lecca, en todo caso es lo contrario.

abimaelguzman

Recordarnos que Maritza Garrido Lecca alguna vez fue una joven promesa del ballet, mostrarnos el mundo que tenía a su disposición y el entorno socioeconómico de dónde surgió nos da una perspectiva amplia y reveladora. No se trata del caso más común de una mujer desolada por el hambre y la violencia, cuando no desinterés gubernamental, del Perú profundo. Sino de una joven que se percataba de las hondas diferencias de clases, de la injusticia social y que fue “captada” por la camarilla de Abimael Guzmán Reynoso y la organización genocida y terrorista Sendero Luminoso. Lo que no es ninguna excusa para las convicciones, que aún mantendría, Garrido Lecca.

Existe, finalmente, una pregunta y una molestia de parte de la población peruana: ¿Por qué se libera a Maritza Garrido Lecca? Pues, la respuesta es muy sencilla, aunque parezca mentira ya transcurrieron los 25 años de sentencia privativa de la libertad impuesta sobre ella. ¿Fue una sentencia benigna o benevolente? En realidad, no. El crimen de Maritza Garrido Lecca fue ocultar a Abimael Guzmán de las fuerzas del orden, no hay pruebas que matara u ordenara matar a ninguna de las víctimas de Sendero Luminoso. Claro, su simple pertenencia a las filas terroristas era suficiente delito para apresarla, su rol de encubridora de la camarilla de SL también. Pero, 25 años es una sentencia justa.

Claro que duele, y me imagino (y lamento) el dolor de todos los deudos y víctimas de la atrocidad criminal y asesina de Sendero Luminoso. Pero, no queda más que cumplir las leyes dentro de un país civilizado como el Perú. Por poner un ejemplo, Alemania tuvo que ver la liberación del jerarca nazi Albert Speer en 1966, tras una condena de 20 años de prisión por sus crímenes que incluían haber echado mano del trabajo esclavo de prisioneros judíos y políticos a los que, literalmente, se les mataba en las fábricas subterráneas de armamento nazi. Speer murió en libertad en 1981, pero siempre fue repudiado públicamente por sus crímenes. Algo similar es seguro que pasará con Maritza Garrido Lecca. Creo que el reportaje de Somos es una enseñanza que deberían aprender los jóvenes, que muchas veces en su legitima indignación ante las brechas socioeconómicas terminan siendo captados por personajes como Abimael Guzmán.

No hay que olvidar, olvidar es dar licencia para repetir los mismos errores, que como hemos constatado en los últimos días no están tan lejanos (como uno quisiera) de volver a brotar en nuestra sociedad. Una forma eficaz de hacerlo es recordar aquellas producciones audiovisuales sobre los tiempos de violencia terrorista en el Perú, más precisamente de los ocasionados por Sendero Luminoso (no por no ser igual de condenables que los del MRTA, sino por la fecha-se cumplen 25 años de la captura de Abimael Guzmán y claro de Maritza Garrido Lecca, además de la pareja de Guzmán Elena Iparraguirre Revoredo y la otra “cabecilla” Laura Zambrano Padilla).

La referencia directa es la miniserie La Captura del Siglo (1996) aborda, justamente, el operativo de captura de Abimael Guzmán realizado por el Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) a cargo del General Ketín Vidal y del, hoy caído en desgracia, Coronel Benedicto Jiménez (cuyo apellido fue cambiado por el de Bonilla para esta serie). La dirigió Cusi Barrios, y era protagonizada por Gustavo Bueno, Sergio Galliani y Vanessa Saba (como Maritza Garrido Lecca). En cambio, el cine recién se enfrasca en este tema con el filme La Hora Final, que se estrena este 14 de setiembre en salas nacionales.

Otras cintas que tocan el tema de Sendero Luminoso y que tuvieron un paso trascendente por el circuito peruano e internacional son La Boca del Lobo (1988-Francisco Lombardi, sobre la masacre en el pueblo ayacuchano de Socos-1983), Coraje (1998-Alberto Durant, aborda el asesinato de la lideresa comunal de Villa El Salvador María Elena Moyano) y las dos películas de Fabricio Aguilar (Tarata-2009 y Paloma de Papel-2003): la primera sobre el terrible atentado en el corazón de Miraflores de 1992, y la segunda sobre la captación de niños para obligarlos a ser terroristas.

Habría que añadir otros notables esfuerzos, que no recibieron la atención necesaria como Las Malas Intenciones (2011-Rosario García Montero), el documental Lucanamarca (2009-Carlos Cárdenas y Héctor Gálvez) y La Cantuta (2011-Amanda González, con la guía del periodista Edmundo Cruz sobre la masacre de jóvenes estudiantes asesinados por el grupo paramilitar Colina en el 2011). Para cerrar este círculo, se debe mencionar a la laureada La Teta Asustada (2009-Claudia Llosa, sobre los efectos del terrorismo y los ultrajes sexuales de aquellos sangrientos tiempos). Reitero, olvidar es avalar el recaer en los mismos errores.

Manuel Salazar

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Categorías:Coyuntura, Derechos Humanos, Películas, Periodismo, Series de TVEtiquetas: , , ,

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