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Spider-Man Homecoming: Un nuevo relato alejado del cómic


El reciente estreno cinematográfico Spider-Man: Homecoming (traducido como Hombre Araña: De regreso a casa) nos lleva a un análisis que traza una línea entre aquellos espectadores que exigen una adaptación fiel al cómic de Marvel Comics y los que van al cine a ver una aventura más del popular súper héroe. Para los primeros entra una suerte de desazón, pero deberían ir más a la historia que se plasma en pantallas, una entretenida y muy adolescente versión del arácnido.

¿Por qué no volver a contar el guión ya conocido de Spider-Man? Spider-Man: Homecoming viene después de dos recientes franquicias cinematográficas del mismo paladín. En ellas, salvo pequeñas diferencias como preferir a Mary Jane Watson o a Gwen Stacy, se contaba una historia muy fiel a los cómics, con el origen tan mentado que la frase del Tío Ben “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” se volvió del dominio público.

El joven cineasta Jon Watts, resulta obvio, busca romper el molde. Y presenta un filme muy entretenido (donde no se siente la extensión de 140 minutos), con el Hombre Araña más adolescente que se haya visto en pantallas. En ese aspecto es impresionante una fidelidad que no respetaba ni el mismo cómic, en que Peter Parker jamás aparentaba tener 15 años (según la historia oficial esa es la edad del héroe) sino más bien ser un “chiquiviejo”. El Peter de Tom Holland es un puberto en toda la extensión de la palabra.

Por eso, una primera revisión de Spider-Man: Homecoming nos lleva a observarla como una cinta de adolescentes (que puede ser vista por niños, grandes fanes del trepa muros, y por adultos). Pero, también, abunda en las motivaciones que un quinceañero tiene para ser un justiciero. Es ahí en que se ve la relación tutor-discípulo entre Peter Parker y Tony Stark (interpretado por el siempre cumplidor Robert Downey Jr.), que viene a suplir los consejos del Tío Ben.

Muchos personajes secundarios de Spider-Man: Homecoming aparecen más como nombres conocidos en protagonistas distantes del cómic original, un clarísimo ejemplo lo encontrarán en el “bravucón” Flash Thompson (actuado por Tony Revolori). Betty Brandt (Angourie Rice) pasa de ser la secretaria de J. Jonah Jameson (ausente en el filme, aunque alguno piense que es el compañero de pantalla de Betty en el noticiero escolar) a ser periodista de secundaria. Ya, al mejor amigo de Peter Parker Ned (Jacob Batalon) ni lo reconocemos en los cómics, salvo como una adaptación del camarada de Miles Morales (el reemplazante afroamericano de Parker en la historieta Ultimate Spiderman).

Sobre las actuaciones estelares, un gran reconocimiento a un excelente Tom Holland (si el cine premiara interpretaciones en cintas de súper héroes, tendría que considerar a este juvenil actor), hace creíble al adolescente con poderes. En especial, en la escena que lo coloca en real riesgo de muerte. De Michael Keaton y su Buitre esperaba más, no es una mala actuación, pero hace extrañar a villanos más elaborados como los de la trilogía de San Raimi.

Muchos han marcado objeciones al abuso de la tecnología, esto tiene varios sentidos. Inicialmente, actualiza al héroe, que en los años 60 echaba mano de artilugios como el rastreador araña, o sus consabidas redes. En el Siglo XXI, es lógico, que tenga nuevos trucos. Por otro lado, si uno aprecia por completo la película verá que hay un punto de quiebre con lo tecnológico que afecta al  protagonista.

Quisiera terminar este análisis recomendando al espectador abrir sus horizontes más allá de querer seguir viendo siempre la misma historia de manera inalterable. En el sétimo arte no hay guiones “religiosos” como para hablar de “profanaciones”. Aún recuerdo el maltrato sufrido por el Hulk de Ang Lee, a causa que muchísimos espectadores querían ver el show televisivo del Bill Bixby y Lou Ferrigno en el celuloide, poco importaba que Lee sí hubiera respetado la idea original del Hulk del cómic, sólo se quería ver el “relato más conocido”. ¡Que no pase lo mismo con Spider-Man: Homecoming! Vaya al cine a divertirse y deje en su casa sus cómics, lo estarán esperando cuando regrese.

Ojo, este es un análisis de un periodista que lee al Hombre Araña desde hace más de cuarenta años, pero que también goza de una buena película como Spider-Man: Homecoming.

Manuel Salazar

 

 

 

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