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¡Feliz Día del Maestro!: Merlí, la serie catalana, que todo profesor debe ver


En el Día del Maestro (que se celebra el 6 de julio en el Perú, y en distintas otras fechas en el resto del mundo), me parece imprescindible iniciar esta columna felicitando a todos los profesores (muchas veces mal pagados) que no se desaniman en su rol de forjadores de hombres y mujeres de bien. Ya hace algunos meses tuve la oportunidad de ver la serie Merlí (disponible en Netflix) y quedé impresionado. No la comento hasta hoy, justamente porque la vi propicia para esta celebración.

Merlí es una serie catalana, y ha roto esquemas no sólo en Cataluña y España, sino en varias latitudes de habla hispana. Habiendo múltiples producciones de televisión y cine sobre maestros de secundaria o de instituto (como se le conoce en España, Preparatoria en México), igual marca diferencias por su acercamiento sin “medias tintas” al mundo de los muchachos de hoy.

Toca temas diversos, desde la homosexualidad hasta la desatención de los padres, otros muy comunes en distintas realidades socioeconómicas: como la necesidad de los jóvenes y adolescentes de buscar un empleo para colaborar con el sostenimiento de la casa. Revisa casos de madres adolescentes, de chicos con problemas de aprendizaje y de otros que se encierran herméticamente en sí mismos.  Pero, no se engañe, a pesar de estas complicadas temáticas, Merlí es más una comedia con tintes de drama, que un desgarrador melodrama.

La premisa de la serie es simple y directa, un profesor suplente (de aquellos que la mayoría de veces son de tránsito) llega a un Instituto a reemplazar al maestro de filosofía. Merlí no enseña este curso desde un mero libro de texto, sino que lo hace práctico (tal y como debe ser entendida siempre la filosofía y pocas veces la plasman en los salones de clase). La materia de Merlí es el punto de enlace con sus alumnos, que tienen una relación especial con él.

Merlí (interpretado por el actor Francesc Orella) no es un dechado de perfección, más bien es un maestro provocador. Desafía a sus alumnos a empezar a tomar el control de sus vidas, y claro también las responsabilidades de sus actos. Es transgresor, y esto puede resultar contraproducente a los ojos de muchos docentes tradicionalistas. Sin embargo, se impone la pregunta ¿Qué actitud en la vida se debe exigir a muchachos que hasta los 17 años sólo saben mirar a sus papás para tomar decisiones y que los saquen de apuros? Acaso, los abnegados progenitores pretenden que sus hijos maduren y tomen el control de sus vidas “de la noche a la mañana”, con sólo cumplir la mayoría de edad y tener DNI.

Hay que aceptar que una serie como Merlí no está concebida para perpetrar paternalismos sino para demolerlos, que al primero que mira con respeto es al adolescente que está dando los pasos previos para lanzarse a la vida. También podría decir que la realidad, en este caso catalana, no dista mucho de la peruana. Si los papás creen que es así, es probable que no estén viendo con atención y con el merecido respeto a sus hijos.

El Día del Maestro es una fecha para rendirles homenajes a los docentes, pero, asimismo, debe servir para plantearse nuevos parámetros. La enseñanza, sobre todo a jóvenes, debe moverse al ritmo de ellos. Los libros de textos son una guía, pero no pueden suplir la influencia humana de un buen profesor. Merlí es una serie para ser vista por todos aquellos pedagogos que aspiran a ser el “maestro de la vida de sus alumnos”.

¡Feliz Día Maestros!

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Categorías:Coyuntura, Fiestas, Series de TVEtiquetas: ,

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