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David Bowie y el espacio irremplazable que ocupó en la cultura


El otro día veía un documental sobre la carrera y vida del gran artista británico David Bowie, y como periodista me fue imposible no recordar la conmoción que causó su muerte, el 10 de enero del 2016. En el diario virtual en que trabajaba sacamos múltiples notas sobre el legado de David Robert Jones (nombre real del cantante y actor), y lo más saltante era su aporte en diversas manifestaciones artísticas.

A David Bowie se le reconoce mayormente como un cantante pop, y uno puede pensar que esa misma categoría sirve para describir a jóvenes estrellas como Miley Cyrus, Justin Bieber, Ariana Grande (la cantante que dio el concierto del atentado en Manchester de hace unos días- 22 de mayo del 2017), los chicos de One Direction y un larguísimo etcétera. Sin embargo, ningunos de estos artistas puede compararse a Bowie, que además de cantante, compositor, fue tan eclético que protagonizó excelentes películas, series de TV (participó hasta en la original Twin Peaks) y el mundo de la moda.

Cada concierto de David Bowie era una expectativa de sus seguidores por ver ¿qué personaje representaría? En sus primeros años de éxitos (mediados de los 60 y los 70), su amplia legión de fanáticos llegaba disfrazada de por ejemplo Ziggy Stardust, y lo veían brillar como el Duque Blanco. Sus distintos rostros tenían un contenido, ya como el “hombre de las estrellas” que traía un mensaje de convivencia o la mordaz crítica del fascismo (que en diferentes culturas siempre amenaza con asomar nuevamente). Incluso el aspecto andrógino era una protesta contra la intolerancia hacia los homosexuales.

La música de David Bowie siempre fue experimental, distinta, revolucionaria, basta escuchar éxitos tan diversos como Life on Mars, Heroes, Space Oddity, Ashes to Ashes, Changes, Fame o Let’s Dance, para dar fe de su inagotable paleta musical. Incluso, David le ganó a la muerte sacando el disco Blackstar, dos días antes de su deceso, y que fue considerado de inmediato un éxito, aún antes de saberse su fallecimiento. Se fue en olor de gloria.

La carrera de David Bowie no tuvo un inicio sencillo, a diferencia de las ya mencionadas juveniles estrellas de la actualidad, antes no existía el trampolín que significan las redes sociales y el Internet (por poner un par de ejemplos, Justin Bieber es descubierto por sus videos cantando en su casa, o One Direction es una boy banda fabricada por el juez de concursos musicales Simon Cowell). Bowie nació en la Inglaterra de los difíciles años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Quizás el costo de un triunfo trabajado le dio la visión para un buen día dejar atrás el dominio de los managers que impulsaron su carrera y así convertirse en un radical empresario musical. David Bowie ideó lo que vendría a ser una raíz de inicio de la vigente música web, con lo que se conoció como BowieNet (un sistema que te daba conexión rápida a internet, correo electrónico, una comunidad de fans para interactuar, páginas de inicio personalizadas y acceso a contenido musical exclusivo de Bowie).

En esa misma línea, David Bowie predijo en el 2002 lo que para muchos era un “imposible”: “La música en sí se convertirá como agua corriente o electricidad”. Esa capacidad de darle una mirada al futuro, que comúnmente se le conoce como “visionario”, es lo que le permitió pasar de un arte a arte sin dejar de imprimirle un sello personal a cada una de estas actividades.

Yo soy un amante del cine, y siempre recordaré a David Bowie como Jareth (el Rey Elfo de Laberinto), o en la película de vampiros andróginos El Ansia, fue Poncio Pilato en la controversial La Última Tentación de Cristo o el prisionero de un campo de concentración japonés en Feliz Navidad, Mr. Lawrence. También tuvo concesiones en filmes contemporáneos como Zoolander o el dibujo animado Bob Esponja.

Seguramente, para un crítico despiadado, David Bowie tuvo algunos “patinazos”, pero ese es el riesgo de asumir desafíos, de ser inconforme, de romper con los convencionalismos. Es por ello que hoy, a más de un año de su muerte, la gente sigue lamentando la ausencia de un artista de la talla de Bowie, quizás porque somos conscientes que con el panorama actual es simple y llanamente irremplazable. Como un John Lennon o un Michael Jackson (a pesar de todos los anticuerpos de su vida personal), su espacio no será llenado por otros.

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Categorías:Música, PersonajesEtiquetas:

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