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Día de la Madre: un recuerdo con mi mamá y José Luis Perales


A ver, la memoria no me ayuda a recordar la fecha (y el Internet tampoco), fue un concierto de José Luis Perales entre los años 90 e inicios del nuevo siglo. El lugar lo tengo clarísimo, el Centro de Convenciones del Hotel María Angola de Miraflores, la compañía también: asistí con mi mamá. El cantautor español musicalizó con sus temas muchas veces mi hogar.

Temas como Un velero llamado Libertad, Que canten los niños, ¿Qué pasará mañana? Y, sobretodo, ¿Y, cómo es él? sonaban mucho en la casa, años felices, con mi padre vivo, mi madre sonriente, mi hermano. Así es la música que acompaña la vida familiar, así nos transporta a gratos momentos que marcaron nuestra memoria. Así nos sentíamos mi mamá y yo en esa noche del María Angola, con José Luis Perales.

El artista, nacido en Castejón (CuencaEspaña) en 1945, es y sigue siendo muy prodigo en sus presentaciones. No es un divo, canta y canta incansablemente los temas que su público le pide. Por eso los conciertos de José Luis Perales son un sold out, por eso llegó a Lima con su nueva gira Calma el año pasado y renovó sus vínculos con su fanaticada. Por eso fue tan especial asistir a verlo al María Angola en ese concierto de los 90.

El concierto fue esplendido, la sonrisa de mi madre completaba esa experiencia, y así pudo haber acabado una velada ya memorable. Pero, cual hombre preparado que me gusta ser, había hecho una reserva para comer en un restaurante cercano (justamente el del Hotel María Angola). Nos ubicamos, mi mamá y yo, en una mesa que quedaba al final de una suerte de entrada alargada. Todo el que ingresara al local debía pasar por ese punto.

En ese momento no tenía ni idea de lo que iba a suceder, es más me llamó la atención un pequeño bullicio a la entrada del restaurante y de repente me di cuenta del motivo. José Luis Perales había tenido la misma idea que este periodista para la cena, tan pronto lo vi ingresar y saber que iba a pasar justo al lado de mi mesa, tomé una decisión de esas que no se piensan (no hay tiempo para ello). Me puse de píe y lo saludé.

Le agradecí la gran noche musical que disfrutamos mi mamá y yo, Perales (del que ahora soy más fan todavía) me devolvió el saludo, fue hacia donde mi mamá estaba sentada, tomó su mano y la beso. Un caballerazo. Luego se reunió con amigos y tanto él como mi madre y yo continuamos la noche. Siempre recuerdo este grato momento con mi mamá, entre amigos, es algo para contar.

En este Día de la Madre, a los que como yo siguen teniendo a su mamá a su lado, acumulen memorias, buenos ratos, sonrisas y alegrías. A los que ya no la tienen, recuerden momentos de alegría, que siempre son más de los que uno recuerda. A todas las mamás que leen este blog ¡Feliz Día! A mi madre en particular ¡Feliz Día! A las madres de Raúl Graham, Lúen Mendoza y grandes amigos míos ¡Feliz Día! A las mamás en general ¡Feliz Día!

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Categorías:Coyuntura, FiestasEtiquetas:

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