Beto Ortiz, Patricia del Río y Justiniano Apaza: Sobre ética periodística y libertad de expresión


El día lunes 17 de abril me senté a ver, a las 10 de la noche, el nuevo programa de Beto Ortiz, con la esperanza de reencontrarme con el polémico comunicador social en la que es una de sus mejores facetas, la de periodista. Por fin alejado de El Valor de la Verdad y toda la farándula nacional, y a falta urgida de un buen espacio periodístico en la oferta televisiva local, Beto a Saber sembró expectativa.

El resultado hasta ahora, sólo vi la emisión del lunes y una parte de la del miércoles 19, es con nota aprobatoria, pero no sobresaliente. Me gustó se tocará el caso de José Yactayo, inevitable para Beto Ortiz pues se trataba de un colaborador y amigo suyo. En buena síntesis se pusieron sobre el tapete las varias incongruencias de la tesis que viene siguiendo la Policía Nacional del Perú sobre este caso.

A continuación, Beto Ortiz mostró atisbos del entrevistador incisivo que le diera un espacio en la TV peruana con la congresista fujimorista Alejandra Aramayo y su cada vez más impopular ley de control de medios. Incluso, la dejó mal parada, sin argumentos, con discursos preconcebidos y fallidos (a pesar de tratarse de una comunicadora social en su natal Arequipa). Y con yerros de conceptos como llamar mentiroso al titular de un periódico que publicó su denuncia de extorsión (la cual admitió que existió pero fue sobreseída, por lo que el medio de comunicación nunca engañó).

Pero, el miércoles, Beto Ortiz invitó a Phillip Butters a opinar sobre el congresista del Frente Amplio Justiniano Apaza. ¿Era importante la presencia de Phillip Butters para abordar este tema, o se trataba de un recurso de Beto Ortiz para hacer rating? Me parece obvio que es lo segundo. Lo deplorable es que dos líderes de opinión (con todos sus defectos Phillip Butters desgraciadamente lo sigue siendo) pidieran el desaforo del legislador Apaza por tener una opinión impopular.

Veamos, Justiniano Apaza es parte de un colectivo (que es minoría) que condena la matanza del grupo de terroristas supuestamente sometido y rendido, hace 20 años, en la Residencia del Embajador de Japón. Lo hace en medio de las conmemoraciones al comando Chavín de Huántar (responsable de ese recordado operativo). Y, hay que anotar, que el Poder Judicial ha venido siguiendo un proceso de esta misma causa. Lo de Apaza es ¿“inconcebible”?, es ¿“apología del terrorismo?”, o es “¿una simple opinión, a lo sumo inoportuna?”. A este columnista de opinión le parece que es esto último.

La libertad de expresión se ve en su verdadera dimensión cuando se respeta la opinión expresa de una persona con la que no estamos de acuerdo. Es muy sencillo defender la libertad de expresión de aquel que tiene posiciones con las que comulgamos. Velar por los derechos de aquellos que opinan al contrario nuestro o de la mayoría, eso es democracia, eso es libertad de expresión. Lo que pidieron Beto Ortiz y Phillip Butters es una afrenta a este derecho, no se le debe desaforar a Justiniano Apaza, se debe confrontar sus ideas con otras ideas, de manera civilizada.

Finalmente, en RPP decidieron darle voz a dos cristianos fundamentalistas argentinos que vinieron a defender las mismas soterradas y discriminatorias ideas sobre género que el Cardenal Cipriani y otros (como Phillip Butters) defienden. Yo tengo una pregunta libre, ¿para qué importar estupidez si aquí tenemos bastante? Pero bueno, la periodista Patricia del Río, miembro de un panel de periodistas (donde también figuraban Aldo Mariátegui y Fernando Carvallo) decidió hacer una pausa, se fue a servirse un café, en medio de una atorrantada de los autores gauchos.

Hay que resaltar que en ese instante, los escritorzuelos traídos por el Sodalicio de Vida Cristiana y el Movimiento de Vida Cristiana (la misma orden fundada por el acusado de violación sexual Luis Fernando Figari) venían haciendo comentarios denigrantes (esos que son rodeados de la más hipócrita cucufatería) sobre las capacidades profesionales de Patricia del Río. En redes sociales (donde pululan muchos católicos que desconocen los lineamientos de su propia fe, son incapaces de responder simples preguntas de catecismo) se han tirado encima de una colega que evidenció carácter y entereza.

Hoy, un periodista de medios audiovisuales debe tomar posiciones, sin extremismos como los despropósitos de Phillip Butters (que llevó el show a atacar verbalmente a los hijos, menores de edad, de sus detractores), pero sin dejarse amedrentar por dos extranjeros ególatras que creen poder apantallar a cualquiera. A Patricia del Río, muy bien por sentar su opinión, a los que seleccionan los invitados a RPP, no hay que darle cabida a cualquiera sólo por tener DNI extranjero.

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2 comments

  1. Excelente artículo, coherente y con mucho sentido común.

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  2. Mil gracias Sergio Castro, era un tema complicado, con muchas opiniones contrarias, y estas son las que un periodista de opinión disfruta más. Saludos

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