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Los Kennedy menos conocidos y EEUU después de la muerte de JFK


Eclipsados por los finales trágicos de sus hermanos el Presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy (asesinado en 1963) y el Senador Robert Kennedy (victimado en 1968), muchos desconocen las vidas de los otros hijos de Joseph y Rose Kennedy. El que más sonó es el menor de todos, Edward “Ted” Kennedy (1932-2009). Senador y el Kennedy que tuvo la carrera política más dilatada.

Ted Kennedy estuvo a punto de morir a menos de un año del magnicidio de John F. Kennedy, en un accidente aéreo (julio de 1964) en su natal Massachusetts. Si bien sobrevivió (sacándole la vuelta a la tan mentada “Maldición de los Kennedy”), quedó con una incómoda lesión que lo limitó físicamente por el resto de su vida. Lo que no le impidió ser parte de la vida política durante toda su existencia, reconocido por diversos Jefes de Estado de los EEUU y del mundo. Hasta buscó llegar a la presidencia fallidamente en 1980, en que lo venció el futuro Presidente Jimmy Carter.

A Rosemary Kennedy ya la mencionamos en una columna anterior, sufría de retraso mental y fue sometida a la que en los años 40 se le consideraba una cura plausible a desordenes cerebrales: la lobotomía. Esa decisión médica, tomada por su padre Joseph Kennedy fue motivo de varias controversias familiares, pues ella quedó en un estado mental de una niña de dos años (antes era una adolescente con supuesto retraso). Sin embargo, tuvo una vida prolongada de 86 años, hasta el año 2005.

Otra de las hermanas Kennedy, Kathleen Agnes, fue repudiada del clan familiar al casarse con un marqués británico William Cavendish. A la temprana muerte de su marido, “Kick” (como era coloquialmente conocida) fue víctima de la maldición de su familia, murió en otro accidente aéreo, esta vez en Saint-Bauzile (Francia-1948). Eunice Kennedy (1921-2009), también hermana de JFK, llevó una buena vida al lado de su esposo diplomático Robert Sargent Shriver. Fruto de su matrimonio nacería Maria Shriver Kennedy, hasta hace unos años esposa de Arnold Schwarzenegger.

Entre las hermanas Kennedy, Patrice Kennedy Lawford (1924-2006) fue la única seducida por el interés de su padre Joseph en la industria cinematográfica. Vinculada sentimentalmente a actores, fue considerada una socialité (título con que se describe a personajes como Paris Hilton o Nicole Richie). Jean Kennedy Smith, la única de los hermanos que aún vive (89 años de edad), lideró varias campañas políticas de su familia.

No debemos olvidar al mayor de todos, Joseph “Joe” Kennedy Jr. (1915-1944) que falleció al ser derrumbado su avión durante la Segunda Guerra Mundial (la primera de varias muertes de los Kennedy relacionadas a aviones, la más reciente fue la de John, hijo del Presidente John F. Kennedy). Un dato suelto, que omití mencionar, Robert Kennedy conoció el Perú en 1965 en una visita ya como Senador de Nueva York, se mostró contento y se aproximó a la pobreza de los barrios marginales como el de la conocida Huerta Pérdida (Barrios Altos, te presentamos una fotografía de El Comercio).

Los Estados Unidos post mortem de los Kennedy

En días como hoy (15 de abril de 2017), en que la sombra de una Tercera Guerra Mundial vuelve acechar, es propicio recordar que los hechos históricos siempre están entrelazados unos a otros. John F. Kennedy fue asesinado en 1963, cuando se preveía que no tendría mayores problemas para ganar un segundo periodo presidencial. Si bien, su magnicidio no implica que toda la actualidad norteamericana y mundial habría sido diametralmente diferente, sí era un gobernante que se resistía a entrar en guerras ajenas.

“El mayor negocio del mundo es la guerra”, esa frase es una constante de los últimos años y subraya con claridad una realidad insoslayable. Los conflictos bélicos permiten a muchos políticos inescrupulosos tomar grandes y millonarias tajadas de pastel. Inició con Vietnam, donde se perdió una generación de estadounidenses (además de la guerra), pero con ganancias cuantiosas para ciertos bolsillos, los mismos que no soportaron la negativa de Kennedy de entrar a este conflicto.

Irak y Afganistán son otras dos muestras de esta ambición, acaso ¿las muertes ocurridas en el 11 de setiembre del 2001 no fueron ya equiparadas y sobrepasadas? Pero los pozos petrolíferos siguen ahí, y Estados Unidos no los va a soltar. Esa fue la verdadera raíz de estas invasiones, el mundo lo sabe, gran cantidad de norteamericanos lo saben (se reflejó en la polaridad electoral de los comicios del 2016), Donald Trump lo sabe. Ahora se adjunta a la lista Siria. Un consejo a las naciones pequeñas, sean amistosos con las potencias, los discursos antimperialistas sólo le dan fundamentos para invasiones. Una sentencia, “mientras más grande eres, más dolerá la caída”, es tristísimo que un fuerte contingente de ciudadanos del mundo estén esperando esa “debacle”, pero en realidad no es injustificado.

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Categorías:Derechos Humanos, KennedyEtiquetas: , , ,

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