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Miedo y consecuencias: el asesinato de Robert Kennedy y el matrimonio de Jackie con Onassis


Entender las razones o motivaciones que rodearon a los más cercanos a John F. Kennedy, tras su asesinato en noviembre de 1963, pasa necesariamente por referirse al miedo y los retos familiares que quedaron expuestos. Robert Kennedy (1925-1968), hermano menor del victimado presidente y Fiscal General de los Estados Unidos durante su gobierno, quería seguir los pasos que empezó a recorrer John Kennedy (una presión que además le recordaba constantemente su padre Joseph Kennedy).

Asimismo, Robert se había convertido en la primera “muralla” que protegió a Jackie Kennedy (1929-1992) tras quedar viuda de una manera terrible. Hay que recordar que Jacqueline no sólo perdió a su marido, sino que fue asesinado baleado al estar sentado justo al lado de ella. El trauma es mayúsculo y comprensible en cualquier ser humano, no sólo es la perdida, sino la consciencia que con otro simple balazo hubiera quedado muerta también y dejado huérfanos a sus pequeños hijos Caroline y John.

Esta sensación de pánico queda muy bien demostrada en la reciente película Jackie (con soberbia actuación de Natalie Portman) que narra la planificación del funeral presidencial. Robert Kennedy acompañaba constantemente a su cuñada, al punto de causar estragos en su propio matrimonio con Ethel Kennedy. Finalmente fue Jackie quien habría puesto una fina distancia, pero ella le habría pedido a Bobby que no siguiera en la política, pues temía que lo asesinaran como a John.

El final de la vida pública de Robert Kennedy pudo ser al término de su gestión como Fiscal General de los EEUU (en 1964), ya no siguió en el segundo mandato de Lyndon Johnson con quien guardaba una fría distancia y que además era percibido por muchos como el hombre que reemplazó a John Kennedy y que, de entrada cambió los planes de JFK y aceptó ir a la guerra con Vietnam. Sin embargo, Bobby no estaría lejos de la política por mucho tiempo, una decisión que como Jackie pronosticaría, sería fatal.

En 1968, Robert Kennedy se presentó a las primarias demócratas para convertirse en candidato a la presidencia de los Estados Unidos. Compitió más que todo contra Eugene McCarthy, al que superó en California perfilándose como el más firme a ocupar la candidatura demócrata. Justamente la celebración de ese triunfo (en el Hotel Ambassador) se convirtió en el escenario de su homicidio. Bobby tuvo que variar sus planes para retirarse de ese recinto por una conferencia de prensa de último momento, lo que lo llevó a salir por la cocina junto con su sequito (que incluía a Ethel y sus entusiastas seguidores). A pesar de la variación del itinerario, un hombre identificado como el palestino Sirhan Sirhan le disparó tres veces a quemarropa y le mató.

Según las investigaciones y declaraciones de Sirhan Sirhan, asesinó a Kennedy por considerarlo un sionista (miembro de la facción más nacionalista del judaísmo) aunque se trata de una hipótesis infundada y alucinada (los Kennedy eran reconocidos católicos bostonianos). La teoría habla de un complot de la CIA (Agencia Central de Inteligencia) también sindicada por el asesinato de John F. Kennedy. Se cree que Sirhan fue drogado con alucinógenos para tenerlo en un control hipnótico (aunque cueste creerlo esta idea no es del todo descabellada, según los métodos que la agencia gubernamental norteamericana ha utilizado en otros países del mundo). Un ex miembro de la CIA, David Morales (que habría sido captado en el Hotel Ambassador), habría dicho esta infausta frase: “Estuve en Dallas cuando acabamos con el hijo de perra y estuve en Los Ángeles cuando acabamos con el bastardito”.

La consternación, y nuevamente el miedo por el asesinato de su cuñado, terminó de convencer a Jackie Kennedy de dar un nuevo y cuestionado rumbo a su vida. Después de la protección con que le blindó Robert en los primeros meses tras el magnicidio de John Kennedy, ese rol de “protector” lo ocupó el magnate griego Aristóteles Onassis (uno de los hombres más acaudalados del mundo). En octubre del mismo año que asesinaron a Bobby, se casó sin amor con Onassis.

El matrimonio fue un fiasco, en realidad más se cimentó una relación entre los hijos de los Kennedy (Caroline y John) con su padrastro Aristóteles y hermanastro Alejandro que entre la “feliz pareja”. Eso sí, muchos podrán seguir especulando sobre la maldición de Jackie, pues ni su hijastro ni su marido sobrevivirían a esa relación, el primero murió en un accidente aéreo y Onassis por una neumonía a los 69 años, tiempo en que ya había decidido divorciarse de Jacqueline y retomar su relación con la soprano María Callas. Jackie pelearía por la controversial herencia con la hija del magnate: Christina Onassis.

Para cerrar esta columna, donde sale al candelero la esotérica teoría de la “maldición de Jackie Kennedy” habría que añadir que ella murió en 1992 por un linfoma, se le rindió honores en un funeral no oficial pero al que asistió el entonces Presidente de los EEUU Bill Clinton. Pero la mala suerte continuaría con otro accidente aéreo, en 1999 en la costa de Martha’s Vineyard, su hijo John moriría. Ya en ese entonces él planeaba ingresar a las lides políticas como Senador de Nueva York.

La próxima semana hablaremos del otro hermano de John F. Kennedy y Robert Kennedy, Ted Kennedy, que navegó por las aguas del Amazonas en Perú y de los otros miembros vivos del trágico clan Kennedy.

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Categorías:Derechos Humanos, KennedyEtiquetas: , ,

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