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John F. Kennedy: ¿Amó a Jackie Kennedy o Marilyn Monroe?


El debate sigue abierto, John F. Kennedy (1917-1963) tenía como defecto más saltante su incesante apetito por las mujeres. Y ello lo llevó a romper sus votos matrimoniales en variadas ocasiones, siéndole infiel a Jacqueline Lee Bouvier (1929-1994. Mundialmente conocida como Jacqueline Kennedy Onassis por su segundo matrimonio con el magnate griego Aristóteles Onassis). La infidelidad más conocida de JFK fue con la actriz Marilyn Monroe (1926-1962).

Lo primero que llama la atención en muchos de los comentarios vertidos en YouTube, es el apoyo a la “Bomba Rubia de Hollywood”, como una reivindicación a la amante, que para este columnista parece provenir, entre otros fenómenos sociales, de la influencia telenovelera en América Latina. Acusan a Jackie de ser fría e impostada, y victimizan a Marilyn Monroe como la “sufrida” manzana prohibida.

En realidad, el romance con Marilyn Monroe ni siquiera habría sido trascendente para el Presidente Kennedy. Él había estado con diversas mujeres en relaciones mayormente pasajeras. Antes de ligarse con la protagonista de La Comezón del Sétimo Año (1955), Kennedy engañaba a Jackie con becarias, practicantes, modelos, otras actrices y asistentes de la campaña electoral. Es decir, se acostaba con todas las que llevaran falda.

Se ha hablado de una obsesión sexual de John Kennedy, quizás tenga que ver con eso, pero a la vez pasaba por un legado paternal. Su padre, Joseph Kennedy también tuvo sendos amoríos a espaldas de su esposa y madre de JFK: Rose Fitzgerald. Al igual que su hijo, papá Kennedy se sintió atraído por las mujeres de la meca del cine (donde tenía sendas inversiones), por ejemplo la actriz Gloria Swanson.

¿Qué significaba Jackie para John F. Kennedy? Primero que nada, era una mujer con su misma altura intelectual, está corroborado por distintos biógrafos de JFK que ella era un puntual en su carrera política y hasta su más cercana consejera presidencial. No se trataba sólo de una devoción a la madre de sus hijos, sino de auténtico afecto.  Cuando Jacqueline estuvo cerca de convertirse en fármaco dependiente (por su exceso de trabajo como Primera Dama), John Kennedy intervino y la alejó de las pastillas. Es más, el último año de vida del Presidente habría sido con poquísimas o nulas aventuras extra matrimoniales. Ella se negó a cambiarse el vestido ensangrentado tras el homicidio de su esposo, para mostrarle al mundo el salvajismo del crimen.

Justamente, en ese año 1962, fue cuando Kennedy se topó con Marilyn Monroe. La rubia se había convertido en un éxito que sería legendario en los anales cinematográficos. Pero su vida amorosa, incluyendo sus matrimonios con el beisbolista Joe DiMaggio y el dramaturgo Arthur Miller habían fracasado. El nexo entre la actriz y el Presidente salió a la luz en el penúltimo cumpleaños de Kennedy, cuando le cantó un mega popular: “Happy Birthday Mr. President”.

Pero, ¿la relación de John F. Kennedy pasaba de ser un simple affaire con Marilyn Monroe?, desafortunadamente para los fanáticos de la actriz todo indica que no fue importante para JFK. Incluso, Kennedy envió a su hermano Robert Kennedy a concluir el romance, que existía con mucha más profundidad en la mente de Marilyn Monroe que en la realidad (hay que subrayar que para 1962 ella sufría de depresiones y consumía barbitúricos). Justamente, una dosis mortal de medicamentos le habría costado la vida, en un probable suicidio donde la figura presidencial y su rechazo habrían agravado la situación sicológica de Marilyn Monroe.

A pesar que se señala otro amorío entre Robert Kennedy y Marilyn Monroe, nunca se tuvieron pruebas reales de ello. También es un exceso sostener que Bobby forzó a la actriz a consumir pastillas para suicidarse. Sí habría sido uno de sus últimos visitantes, con un mensaje que rayaba en amenaza para “alejarla de John Kennedy”. Lo demás se lo hizo la frágil cordura de la “Bomba Rubia”.

En conclusión, John F. Kennedy amaba a su esposa Jackie. Lo de Marilyn Monroe fue un episodio amoroso más de los tantos que tuvo el Presidente, sobredimensionado por la popularidad de la estrella cinematográfica, objeto de deseo de millones de espectadores. El otro amor en la vida de JFK fue la aristócrata sueca Gunilla von Post (1932-2011) a quién conoció semanas antes de casarse con Jaqueline, e incluso estuvo a punto de romper su compromiso matrimonial con ella. Sin embargo, una mujer sueca no era la indicada para el perfil presidencial en los años post Segunda Guerra Mundial (1953).

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Categorías:Derechos Humanos, KennedyEtiquetas: , ,

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