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Butters sale de la radio como consecuencia de sus propias acciones


Nos quieren vender a Phillip Butters como un periodista cuyos derechos y libertad de expresión han sido atropellados. Lo hacen, tristemente, en medio de las investigaciones del cruel homicidio a un verdadero periodista, José Yactayo, pero esto a los “defensores de la moral” (que no son pocos) no les importa. No voy a centrar esta columna en el tema de la “Ideología de Género”, ni en la marcha del pasado 5 de marzo, pues personalmente me repulsan los colectivos que se sienten los dueños de la ética y los valores de una sociedad.

Vamos a hablar de la salida de Phillip Butters de Radio Capital. Los verdaderos motivos y no los complots trasnochados que los fans de este señor buscan introducir vía redes sociales. Primero hay que ubicar ¿qué es Phillip Butters?, ¿un periodista?, ¿un adalid de la libertad de expresión? o ¿un payaso prejuicioso (como otro importante sector de la población también cree)?

Butters ha dicho en innumerables ocasiones que no es periodista (es más, lo repitió en su última emisión de Radio Capital cuando intentaba explicar su arrebato contra René Gastelumendi en la famosa marcha contra la “Ideología de Género”), y tiene mucha razón: no es periodista (nunca estudió dicha carrera). Es más bien un líder de opinión para un delimitado sector de escuchas, que es amplio pero tampoco inconmensurable como se pretende hacer creer.

Y, sin embargo, sin ser periodista ¿se podría tratar de un atropello a la libertad de expresión? Pues sí, pero no es el caso. Phillip Butters escogió libremente pasar de ser un comunicador de una noticia a ser “protagonista de la noticia”. Él no informaba sobre la marcha de la “Ideología de Género”, él daba una diatriba y un discurso en dicha protesta. Expuso sus ideas, no fue mediador, ni periodístico. Igual lo hacía, hace años, con otro tipo de temas. Al hablar de fútbol, Phillip admitía ser hincha de Universitario de Deportes y se burlaba de los otros equipos. En política, Butters daba a conocer y promovía a su candidata. Siempre con la cantaleta con que se excusaba: no soy periodista. Es cierto, no lo eres, tampoco informas sino actúas, y entonces no te atropellaron ninguna libertad de expresión.

Sobretodo, debido a que Phillip Butters fue contratado como “periodista” en Radio Capital. Y no es ningún neófito en estas lides, sabe y lo sabe muy bien que un espacio como el que condujo hasta el lunes 6 de marzo se sostiene en base de anunciantes. En su última emisión este señor se ufanó de la gran cantidad de auspicios que atraía a la radioemisora, y por ello (dijo el mismo) le aumentaban hasta el horario. Por lo que el éxodo de importantísimos anunciantes era lógico que derivara en lo contrario, reducción de horarios y hasta la salida de Butters de Capital.

¿Tienen los anunciantes derechos a retirar sus auspicios por causa de Phillip Butters? Claro, vivimos en una sociedad democrática (a pesar que a muchos les cueste entender), y por lo tanto son libres de retirarse. Auspiciar es un negocio, la marca quiere verse retratada en personajes y programas que les generen ventas y no rechazo. Butters afectó drásticamente a sus empleadores, violando una norma de conducta (que parece estaba pactada contractualmente), y por lo tanto fue legítimamente retirado.

¿Qué pueden hacer los adeptos de Phillip Butters para que lo retornen a la radio? Nada, los derechos de la empresa están garantizados, los gremios periodísticos no tienen que plegarse a esta protesta, pues repetimos lo dicho por Butters: “no es periodista”. Las organizaciones pro derechos humanos y civiles no lo van a defender, pues justamente él las vulnera con sus posiciones intolerantes.

Les quedan un camino, que dicen están motivando, un boicot a los productos anunciantes o una marcha esta vez no por los niños (a los que quieren blindar de la educación sexual) sino por Phillip Butters. En este segundo caso les sugiero el título de esta columna: Con mi Phillip no te metas. En cuanto al boicot, es probable que genere un antiboicot, y salgan ganando los auspiciantes. Finalmente, una salida más: páguenle su sueldo a Butters, eso sí dicen que no es un “sencillo”.

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