Vivo en el Siglo XXI, pero soy hombre del Siglo XX


Tengo 43 años de edad y mi vida se divide entre dos siglos, como gran parte de los actuales habitantes de este planeta. Soy periodista y me manejo en el día a día, pero mi identidad no deja de pertenecer a ese siglo pasado, al XX, y sinceramente no encuentro en este nuevo milenio lo que tenía el anterior. Desde el arte hasta la historia, incluyendo las guerras.

Extraño la vida sin tanta tecnología (lo que puede parecer contradictorio para un profesional que hoy se expresa básicamente por redes sociales y medios electrónicos). Pero soy de los convencidos que “bueno es culantro pero no tanto”, me apena estar en una mesa de amigos y familiares donde el teléfono celular (que más bien es ahora el Smartphone) es un invitado obligado.

Sin embargo, lo entiendo, muchos se siente cómodos con el aparatito como anexo, con estar “conectados” a cada hora del día, con ser más conscientes de lo que puede estar pasando en los Estados Unidos, Rusia o Japón, que en aquello que está sucediendo justo frente a sus ojos. Así es el mundo de hoy, y no va a cambiar (por lo menos no va a retroceder). Somos libres, y cada quien celebra su libertad a su manera.

Yo prefiero las películas del Siglo XX, la trilogía de El Padrino no tendría lugar en un era donde la ciencia ficción parece tener la única batuta de las producciones de Hollywood. Aún en ese género, filmes como La Guerra de las Galaxias (la trilogía original) o Alien, el octavo pasajero (acaban de confirmar un nuevo capítulo de esa saga) parecen empalidecer frente a las cintas con efectos por computadoras. Los mariscos que formaban el embrión del alienígena original, en la película de Ridley Scott (de 1979), no se comparan con los artificios electrónicos.

En la literatura, los autores más celebrados de hoy son George R. R. Martin (creador de la saga de Juego de Tronos) y J. K. Rowling (la “madre” de Harry Potter), gestores de ficciones interesantes y bien escritas. Pero, en el siglo pasado, Ernest Hemingway, Gabriel García Márquez o Imre Kertész vivieron auténticas odiseas en sus vidas, muchas de sus obras eran autobiográficas.

Vamos, hasta las guerras (sangrientas siempre) eran más interesantes, la Segunda Guerra Mundial tenía antagonistas cuyas vidas y políticas cambiaron y resquebrajaron un mundo: Hitler, Churchill, Roosevelt, Stalin, Mussolini. Hoy, todo se define con drones y explosiones a distancia que arrasan ciudades, siegan vidas y son igual de letales, pero sin siquiera el interés biográfico de la Segunda Guerra.

Ya en pequeño, y en términos locales, uno extraña la tranquilidad de aquellos años, donde pasearse por las calles era mucho más sano y menos peligroso. Seguro que para los nacidos en el Siglo XXI estoy escribiendo sandeces, y probablemente también para muchos contemporáneos míos que no se hicieron de problemas en avanzar sin mirar atrás. Bueno, yo hago lo mejor posible por vivir en este siglo, pero añoró el anterior. ¡Déjenme ser!

Categorías:Libros, PelículasEtiquetas: , , ,

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