Doctor Strange (Crítica de Cine): Benedict Cumberbatch en un caleidoscopio de 3D


Marvel se encuentra aplicada en el lanzamiento de su nueva fase de películas sobre paladines de la justicia, echando mano a personajes menos populares pero con importante arraigo en la historia de la editorial de cómics. Después de las auspiciosas Guardianes de la Galaxia y Ant Man le llegó el turno al esotérico Doctor Strange, el máximo exponente del misticismo en las viñetas.

Y, lo primero que se nota de la cinta es un elenco con llamativos surgidos de la televisión: como el archiconocido actor británico Benedict Cumberbatch (que en la pantalla chica interpreta al popular Sherlock /la versión contemporánea más eficaz del famoso detective) y al danés Mads Mikkelsen (el escalofriante Hannibal de la TV). Además de rostros reconocibles como Rachel McAdams, Chiwetel Ejiofor y Tilda Swinton.

Entre todos, destaca Benedict Cumberbatch como el protagónico Doctor Stephen Strange. Su innegable talento se pone de manifiesto en la primera mitad del filme, donde se muestra como el ególatra médico que busca una cura a las lesiones de sus manos en el lejano Nepal. La construcción del personaje central nos permite un esbozo del popular Tony Stark de Robert Downey Jr. (un gran actor que dio realce a toda la primera fase de Marvel). ¿Lo mismo sucederá con Cumberbatch? Es complicado, pues Stark tiene un lado cómico del que carece el misterioso héroe místico.

Desafortunadamente, la segunda parte de Doctor Strange: Hechicero Supremo pierde profundidad al diluirse en las peleas mágicas contra su rival Kaecilius (un desaprovechado Mikkelsen) y Dormammu (una interesante recreación de computadora). Mucho tiene que ver en el extravío de Benedict Cumberbatch en esta parte final el mareante uso de efectos especiales que se conjugan una y otra vez en una suerte de caleidoscopio.

Es posible que ya no esté en el rango de edad ideal para ver tantos edificios aberrantes y escenarios montados unos sobre otros, pero son tantos que sólo podría describirlo como una mezcla de los escenarios de Harry Potter con la composición visual del recordado Terry Gilliam (Brazil y Las aventuras del barón Munchausen tenían ese sicodélico ambiente).

Sin embargo, luego de un año de esperados estrenos como Batman v Superman: Dawn of Justice, Capitán América 3: Civil War y (sobretodo) Suicide Squad, que se convirtieron en fiascos. Doctor Strange: Hechicero Supremo supera la valla de la mediocridad y empieza a perfilarnos un futuro en los filmes de Marvel que pueden insuflar nueva vida al género de súper héroes.

A no perderse las escenas post créditos que nos adelantarán brevemente los acontecimientos de Thor: Ragnarok (2017) y la secuela de Doctor Strange (aún sin fecha estipulada). En suma, vaya a ver Doctor Strange, pero si no es amante acérrimo de los efectos especiales, opté por la versión sin 3D.

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