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La pureza racial, el racismo, los arios: El genocidio contra los judíos


El genocidio nazi contra los judíos se fundamentó en la idea de las razas de los Nacional Socialistas (Nacismo) emitida por Adolfo Hitler en su libro Mi Lucha, diseñada entre otros por Heinrich Himmler como medida de pureza para sus SS, y oficializada en las repugnantes Leyes de Nuremberg. No sólo fueron los judíos los asesinados, este flagelo se cometió contra los gitanos, homosexuales, enemigos políticos y las personas con retardo mental, o problemas sicológicos (incluso niños).

¿Qué decía Adolfo Hitler en Mi Lucha (Mein Kampf) el libro donde exponía su “especial” filosofía desde antes de llegar al poder? Según el Führer, él era la representación del Übermensch (concepto del filósofo alemán Friedrich Nietzsche de un súper hombre). Su antisemitismo queda patente en fragmentos como esté: “Para reforzar su posición política, el judío trata de eliminar las barreras establecidas en el orden social y civil que todavía le molestan a cada paso”.

Sobre las relaciones mixtas, entre judíos y cristianos, Hitler escribía “envenena la sangre de otros, en tanto que conserva incontaminado la suya propia. Rara vez el judío se casa con una cristiana, pero sí el cristiano con una judía. Los bastardos de tales uniones tienden siempre al lado judío. Esta es la razón por la cual, ante todo, una parte de la alta nobleza está degenerando completamente”. He ahí el pensamiento nazi, en palabras de su líder máximo.

Himmler hablaba en uno de sus tantos discursos, en enero de 1935 “Adolfo Hitler ha fijado el objetivo de que nuestra generación sea un nuevo comienzo, quiere devolvernos a las fuentes de la sangre, que han estado enterradas durante dos mil años (…) En la cría de animales, si alguien quiere comprar un caballo pedirá consejo a un experto” (de esta manera, con el ejemplo ecuestre, el jefe de las SS justificaba la labor de la Comisión de la Raza para seleccionar quienes debían vivir entre los seres humanos).

En las Leyes de Nuremberg, promulgadas en 1935, se definía con crudeza estadística a quienes y en qué grados se consideraba judíos. Tener tres abuelos judíos y uno alemán ósea no judío) era un judío al 100 por ciento, dos y dos al 50% y un solo abuelo judío al 25%. Casarse con una judía o judío era motivo de cárcel. Todo esto está documentado, y forma parte de la “historia oficial del régimen nazi”.

En el análisis de la ascendencia era primordial conocer a los antepasados de las ramas genealógicas más próximas. En ese aspecto, Adolfo Hitler no clasificaba (aunque es incierto, y ciertamente una afrenta para los judíos, el considerar judío al Führer), tendría que señalarse que la identidad de su abuelo paterno era desconocida, con esta incógnita Hitler no hubiera clasificado para ser parte de sus propias SS, y se hubiera dudado de su situación como “ario” de ser un ciudadano común y corriente. Suena injusto y nada equitativo.

Su gran amigo y Ministro de Propaganda, Joseph Goebbels también habría sido considerado judío por matrimonio (según el historiador Oliver Hilme). Su esposa Magda era hija del comerciante judío Richard Friedländer, y no del ingeniero alemán Oskar Ritschel (como siempre se quiso hacer creer). Hitler los consideraba la familia aria por naturaleza, pero Magda debió haber sido “exterminada” y Goebbels como mínimo encarcelado (siempre según los designios racistas del Reich).

Ahora, lo que no deja ninguna duda es que ni Adolfo Hitler, ni Heinrich Himmler ni Joseph Goebbels eran Übermensch. El ario, en otras palabras el paradigma ideal de la raza germánica, era rubio, de ojos azules y altos. Esto según la creencia del nacismo, es cierto que en realidad el concepto universal pertenece a la indoeuropea, pero así no lo veían los nacional socialistas (siempre fundamentado en los textos y leyes del propio partido). Por lo tanto, bastan las fotografías para percatarnos que Hitler, Himmler y Goebbels no encajaban como arios, según las medidas del propio Heinrich en sus SS no hubieran clasificado como la élite. Nada de superhombres.

Esta nueva columna sobre el Holocausto Nazi ha querido navegar entre un amplio universo de información (seleccionando sólo una mínima porción de ella) para demostrar lo ridículo que es seleccionar a los seres humanos por su raza, religión, coeficiente intelectual u opción sexual. Vivimos en el Siglo XXI, sin embargo hace 80 años se perpetró este crimen contra la humanidad, y hoy en África, América, Asía, Europa y Oceanía se sigue segregando a los demás basados en estos mismos conceptos. ¿Acaso no podemos aprender de nuestros errores?

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Categorías:HolocaustoEtiquetas: ,

1 comentario

  1. frente a la economia faltan fuentes (leer Gottfried Feder) no solo decir por decir,ademas de ello leer terminos fundamentales tales como la conciecia racial o entender el darwinismo principios de biopolitica y ni que decir de las propuestas de Richard Dawkins

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