Anuncios

Expulsión a Figari, insuficiente: Sodalicio debe cerrar


Muchos pueden pensar que una “manzana podrida” no basta para tumbarse todo un árbol. Que la exclusión de Luis Fernando Figari Rodrigo de las filas del Sodalicio de Vida Cristiana es un castigo ejemplar a un hombre que habría cometido abusos sexuales contra menores de edad, abusos físicos y sicológicos a jóvenes que confiaron en él. Pero, el asunto va mucho más allá y justifica la clausura definitiva de esta orden consagrada que conocemos como el Sodalicio.

Luis Fernando Figari no es el único caso comprobado de abusos sexuales en el Sodalitium, el fallecido Germán Doig Klinge y Daniel Beltrán Murgía (que incluso fue encontrado con un niño de once años desnudo en un hostal del Centro de Lima) también son condenados. Aparte de ellos, hay otros escándalos flagrantes como el de Jeffrey Stewart Daniels Valderrama (peruano) que abusó de niños y adolescentes (los menores dentro del Sodalicio), hoy está en libertad en los Estados Unidos.

A ellos hay que añadir todas las denuncias por abusos físicos y sicológicos perpetrados contra jóvenes y adolescentes (que llegaron al Sodalitium Christanae Vitae siendo menores de edad), que acusan haber sufrido de absurdas tareas físicas, castigos, golpizas, esfuerzos temerarios con riesgo permanente hacia su salud. Incluso se habla de un muerto (ahogado) en su casa de formación en San Bartolo.

Vídeo: Panorama

Los 44 años de existencia del Sodalicio de Vida Cristiana están marcados por todos estos hechos, pero sobretodo queda claro que Luis Fernando Figari, fundador y superior durante cuatro décadas, ha sido la inspiración de esta congregación de laicos tan cuestionada. Es como si San Vicente de Paul, fundador y patrón de la Congregación de la Misión fuera un corrupto, o San Ignacio de Loyola (creador de la Compañía de Jesús) fuera culpable de abusos contra niños, o si se quiere Josemaría Escrivá de Balaguer (fundador y piedra angular del Opus Dei fuera responsable de este tipo de actos). Es más, sería peor, pues Figari a diferencia de los mencionados ha sido el responsable del Sodalicio durante prácticamente toda su existencia institucional, mientras los otros pastores son fundadores, y sus congregaciones persisten hasta la actualidad en su servicio, a pesar del paso de años y siglos (salvo el Opus Dei que recién en 2028 cumplirá sus primeros cien años).

Figari, y su vida en el Sodalicio, han causado un daño irreparable. Los actuales miembros, incluso el superior Alessandro Moroni Librés, son investigados por abusos físicos (a los sodalites los trataban con un rigor semejante al de las Fuerzas Armadas, todo mientras Figari se paseaba como un gordito barbón). La “manzana podrida” corrompió el árbol hace rato, no hay razón suficiente para mantenerlo de pie, siempre serán evocados estos terribles antecedentes.

Por lo que tumbarse al Sodalicio pasa como una acción necesaria, y si lo quieren los sodalites un “sacrificio”, para ir rediseñando una Iglesia Católica sin sacerdotes ni Laicos Consagrados violadores de niños. Entendemos, o queremos entender, que el Señor Moroni y el resto de integrantes del Sodalicio de Vida Cristiana buscan servir a Dios, pues hoy un servicio eficaz al cristianismo sería “dar un paso al costado”, concentrar sus esfuerzos para reparar civilmente a las víctimas de Figari, Doig, Daniels, y aquellos que fueron buscando trascender en su fe y encontraron un infierno, lleno de vejámenes absurdos en las playas de San Bartolo, e incluso en Colombia, Chile y otras latitudes.

Vídeo: La Mula Reporteros

No se dediquen, como en todos estos años, en buscar “fantasmas”, “traidores”, “soplones”, los valientes testimonios de hombres como José Enrique Escardó y todos los compilados en el libro Mitad Monjes, Mitad Soldados del periodista Pedro Salinas (con colaboración de la colega Paola Ugaz) sólo han servido como instrumentos de Dios para denunciar tanta podredumbre. Gracias a ello, hoy se saborea un poquito de justicia, pero ni de cerca es suficiente.

Este columnista sostiene que la vida consagrada de hombres y mujeres no debe apartarlos del mundo, ni congregarlos en “clubs privados y elitistas”, mucho menos deben funcionar como entidades anónimas y con secretos. Dios se hizo hombre en Cristo para acercarse al mundo, ¿qué versión extraña y ridícula del cristianismo fomenta lo contrario?, Jesús fue amigo de la prostituta, del recaudador de impuestos (considerados delincuentes en aquellos tiempos), fariseos y otros tantos pecadores que los probos evitaban. ¿Por qué debemos soportar congregaciones como el Sodalicio y el Opus Dei que son tan rígidos para elegir a sus miembros? Jesucristo no le cerraba la puerta a nadie, pero en este mundo sus dizques representantes se dan la autoridad de hacerlo.

Desde esta tribuna continuaré denunciando los actos criminales cometidos en la Iglesia y buscaré promocionar a otros buenos cristianos que ya han hecho un verdadero apostolado de esta labor, no al silencio, ni al encubrimiento. Contagiémonos del espíritu del Papa Francisco, y si algunos obsoletos y encubridores buscan evitar los “nuevos vientos en la Iglesia”, soplemos aún más fuerte. Ya están empezando a caer.

Anuncios
Categorías:Coyuntura, Derechos Humanos, Periodismo, ReligiónEtiquetas: ,

1 comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: