E.T. El Extraterrestre (Atari) y su tumba en el desierto


Los que crecimos entre los años 70 y 80 recordamos con nostalgia el Atari, tener esa consola en casa era el equivalente al Xbox, el Nintendo o el PlayStation de la actualidad. Y, aún mejor, pues no existía real competencia para los videojuegos domésticos. Increíblemente el Atari se fue un día de los ochenta, para nunca más volver. Jamás se informó fehacientemente del motivo de este deceso y se tejieron muchas versiones.

Una de ellas, que termina siendo la “leyenda urbana” más sabrosa del mundillo de los videojuegos es que el fracaso comercial de la adaptación al Atari del éxito cinematográfico E.T. El Extraterrestre (Navidad de 1982) causó la quiebra en 1983. Incluso, nació la historia que los cartuchos de E.T. (cientos de ellos) habían sido arrojados en un vertedero de basura de Nuevo México.

Lo más increíble de esta versión es que fue comprobada, en el 2014 un equipo de excavadores (donde hubo hasta arqueólogos) se dedicó a buscar en el desierto de Alamogordo (donde fotografías parecían indicar el deshecho de estos cartuchos de E.T. El Extraterrestre) y los encontraron. Aunque también hallaron otros de los más populares juegos de Atari.

¿Qué pasó? ¿Por qué se fracasó tan sonoramente en la adaptación de una de las películas más queridas del género de ciencia ficción? El encargado de recrear este juego fue Howard Scott Warshaw, probablemente la mente creativa más rentable de Atari, responsable del éxito de Yars’ Revenge y Cazadores del Arca Perdida (basada en la primera aventura fílmica de Indiana Jones, dirigida también por Steven Spielberg / E.T. El Extraterrestre).

Atari, a diferencia de los actuales videojuegos tenía como premisa buscar originalidad en sus formatos y no recontar la película que ya todos habían visto. Por ello, Warshaw lanzó una aventura donde E.T. debía buscar las piezas para armar el teléfono que le permitiría llamar a casa, recobrar fuerzas con caramelos e huir de un impertinente agente del FBI. La originalidad del juego fue aplaudida incluso por Steven Spielberg. Pero para el público consumidor resultó tedioso, aburrido y demasiado difícil de jugar.

Se llegó al extremo de recibir sendas devoluciones del cartucho de E.T. El Extraterrestre, que pasó de ser el “regalo favorito” de la Navidad de 1982, al juguete más odiado. Otro de los motivos del fracaso fueron las escasas cinco semanas que se le otorgaron a Warshaw como plazo para desarrollar este juego. La historia de Atari y sus primeros éxitos era la de una comunión de mentes que trabajaban en un ambiente distendido y hasta bohemio, ya no se daban esas “libertades creativas”.

Las pérdidas económicas por el fiasco de E.T. El Extraterrestre no eran tan descomunales como para tumbar una empresa multimillonaria como Atari. Pero si lo eran las presuntas utilizaciones de información clasificada de los directivos, que a pesar de ser descartadas en los tribunales, causaron un daño irreparable a la imagen de Atari, forzando su cierre en 1983.

Hoy, la mayoría de cartuchos de E.T. El Extraterrestre (desenterrados) yacen en un depósito del municipio de Alamogordo, donde no se ha descartado su posible subasta al público. Es seguro, que ya son ansiadas piezas para los coleccionistas más asiduos de los videojuegos y la cultura pop. Ese niño (en los 80) que devolvió su cartucho de E.T. hoy se debe estar arrepintiendo.

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