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Emmy 2016: Game of Thrones, El Pueblo contra OJ Simpson y Veep


Soy un ferviente creyente que una producción que no es resaltada por sus actuaciones, no debería ser elegida como la “mejor”. La performance de los protagonistas es preponderante para el éxito de una serie, sitcom, miniserie o película para televisión. Por ello, el triunfo de Game of Thrones pierde lucidez al no haber recogido ningún Emmy en las categorías actorales.

Por ejemplo, Julia Louis-Dreyfus avala el reconocimiento como mejor comedia televisiva a Veep con su propio Emmy a mejor actriz cómica. Es cierto que Game of Thrones se lleva a casa nueve preseas, pero son por dirección de capítulos y guión. Nada de actuaciones, los demás premios se le confirieron por méritos técnicos en ceremonias de los días anteriores (que no son parte del show principal). Es igual al recordado caso de Titanic en el Oscar, sumó muchas estatuillas (incluyendo la de mejor película) pero no se premió a los protagonistas.

¿Por qué gana Game of Thrones? Desde esta tribuna queda claro que es un reconocimiento expreso al favoritismo de la teleaudiencia, y eso le da justicia (bajo esa premisa sostuve hace unos días que The Walking Dead y otras producciones de arraigo popular deberían ser también incluidas). Antes de considerar a Juego de Tronos como candidata y posteriormente ganadora (el 2015 también triunfó) la audiencia del Emmy no era tan atractiva. Dale al público lo que quiere y te seguirán.

Por sobre Veep y Game of Thrones quiero destacar a lo mejorcito de la televisión norteamericana del año pasado, encarnado en la miniserie de Ryan Murphy (el más prolífico y triunfador de los productores de TV de EEUU): American Crime History, El Pueblo contra OJ Simpson. Los Emmys en el rubro de miniseries y películas para televisión fueron prácticamente suyos: Sarah Paulson (la fiscal), Courtney B. Vance (inspirador abogado) y Sterling K. Brown se llevaron los Emmys a mejores actuaciones principales y actor de reparto. También sumó la de mejor dirección de TV, guión y lógicamente mejor miniserie.

La conducción del Emmy 2016 recayó en los expertos hombros del conductor de Late Show, Jimmy Kimmel. Un hombre que noche a noche captura al público de todos los Estados Unidos no se hizo problemas para llevar a buen puerto la ceremonia, sin necesidad de espectaculares números musicales ni recuentos nostálgicos de la TV (que este columnista sí extraña). Con bromas rápidas como la que comparte con Matt Damon y los niños de Stranger Things (el gran éxito de Netflix) salió airoso.

Asimismo, el Emmy se mostró integrado (con nominados de múltiples razas y etnias, igual que producciones abiertas a distintas opciones sexuales- como el transexualismo de Transparent), poniendo distancias al retrogrado Oscar. La comunión de voluntades contra el candidato a la presidencia de los Estados Unidos Donald Trump fue otra constante (tanto en bromas, como en insinuaciones). No podía ser de otra manera a escasas semanas de esta trascendental contienda electoral. El Emmy 2016 baja el telón y el próximo año esperamos mejor coherencia a la hora de premiar.

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