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De actor porno a corrupto líder religioso: El peligro de las sectas en EEUU


Desde que me enganche a Netflix (bastante tarde, comparado con el resto de mis amistades) una de las categorías que más busco en este sistema de streaming es la de documentales. Mucho de su atractivo es el tratar “casos reales”, conocer más sobre situaciones que han afectado a seres humanos con el que uno puede identificarse e incluso a países enteros.

En el caso de los Estados Unidos, la onda hippie de los años setenta marcó a una juventud cuya siguiente generación (en los 80) buscaba respuestas a sus inquietudes de trascender espiritualmente en un mundo concebido por dimensiones materialistas y que lo percibían como una herencia “obligada” de sus padres. Eso los llevaba a romper con sus familias e ir tras la acogida de extraños personajes.

Esa experiencia la relata eficazmente el documentalista Will Allen, que a modo testimonial narra su paso por 21 años dentro de la secta espiritual El Cuerpo de Buda (The Buddha Field). Lo vemos introducirse en esta, aparentemente, idílica comunidad juvenil tras sentir el rechazo paternal ante su orientación sexual. En ella halló jóvenes que se manifestaban alegres, unidos y pacíficos, muy en el estilo hippie de “love and peace”.

Un maestro inusual, llamado Michael, los introducía en singulares disciplinas tántricas, y desde un principio llamaba la atención su vestimenta: no usaba túnicas ni atavíos orientales, más bien se paseaba en una apretada ropa de baño Speedo (que dejaba poco a la imaginación).  En un principio se mostraba como un gurú de sabiduría para estos muchachos, que superaban a las cien almas.

Sin embargo, el documental Holy Hell nos muestra su bizarra evolución. Pronto los llega a esclavizar, al punto que le cumplían los más mínimos caprichos, desde asistirlo en los momentos del aseo personal, hasta transportar una tremenda silla donde sólo él podía sentarse. Pero esos ridículos tratos eran apenas la punta del iceberg de lo que se conocería después.

Lo más escandaloso, como suele darse en estos casos de sectas ocultas, era la violación sexual. Michael (cuyo nombre verdadero era Jaime Gómez, de nacionalidad venezolana) sometía a hombres jóvenes sexualmente, en unas sesiones privadas, por las que les cobraba cincuenta dólares. Para el espectador queda claro que “algo se cocía” en este grupo de chicos y chicas (en la que una exigencia era que se tuviera una figura estética para ser parte).

Además, el dinero que los miembros (en muchos casos se trataba de gente pudiente, incluso de pequeños empresarios) solventaba las continuas operaciones quirúrgicas que este “Maestro” se realizaba para mantenerse jóvenes. Los tenía tan absortos en su “promocionada” trascendencia espiritual que incluso los obligaba a pasar primero por el bisturí para revisar los efectos de la cirugía. Es decir, los manipulaba como objetos.

Quizás lo más pintoresco de este escándalo sea el pasado que los integrantes de la secta van descubriendo sobre su gurú. Suponían que se trataba de un actor, por sus obsesiones artísticas (montaba obras de teatro a estrenarse sólo para sus correligionarios, con su total protagonismo. Los obligaba a someterse a tediosas sesiones de danza), pero nadie suponía ¿Cuál era ese pasado artístico?

Lo más notable de la carrera actoral de Gómez era aparecer como silente extra en el filme de culto de Roman Polanski, El Bebé de Rosemary, y luego inmortalizarse en fuertes escenas de sexo explícito en filmes pornográficos. El “papel más rentable de su vida” fue el de Michael, luego se nombró Andreas para evitar investigaciones policíacas, le dio un inusitado estándar de vida y victimas para sus ultrajes sexuales. Cuando sus discípulos lo abandonaron, volvió a cambiarse de nombre y reclutó nuevos ingenuos ahora en Hawái.

El documental, producido por Jared Leto (el Joker de Escuadrón Suicida), no es un mero relato de tragedias. Pues nos muestra la superación de estos ex jóvenes y es una lección de vida para todos aquellos que ante crisis humanas buscan recurrir a soluciones extrañas y misteriosas. -Ojo, inició en los 80, pero subsiste hasta nuestros días.-

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Categorías:Derechos Humanos, Películas, ReligiónEtiquetas: , , ,

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