Ricky Tosso, un hombre que nació en el escenario


Morir a los 56 años, lo primero que uno piensa es que todavía es pronto. Y, es cierto, Ricky Tosso aún vivía la plenitud de su carrera artística. Quién sabe, quizás el momento más importante de sus años de actor en el cine. El año pasado estrenaba El beneficio de la duda (después de bastante tiempo de silencio cinematográfico) y este 2016 se preparaba para el estreno de La mejor de mis bodas.

Pero, Ricky Tosso era esencialmente un “hombre de teatro”, de los que tienen olor a camarín, los que fluyen con más gracia sobre las tablas que en cualquier otra superficie. Fue ese motivo por el que el recordado Detectiloco produjo, dirigió y protagonizó, durante varios años, Teatro desde el teatro (tomándole la posta, décadas después, a Pepe Vilar). Es importante recalcar, que Ricky llevaba el histrionismo en la sangre.

Hijo de dos actores, Ricardo Tosso y Angélica Febres, Ricky Tosso es uno de los tantos artistas que vio como algo natural subirse a un escenario. Siguiendo la trayectoria paterna, su padre es considerado uno de los hitos artísticos de la escena peruana, se dejó hechizar por un arte que es bello, que te permite vivir muchas vidas, contar historias, tocar corazones: el teatro.

Su gran pasión, más allá de ser recordado por la comedia televisiva (además de Los Detectilocos, también fue parte de la generación gloriosa de Risas y Salsa), era el teatro. Quizás, su última epopeya histriónica fue llevar la obra En el parque por distintas provincias de nuestro Perú. Haciendo dupla con el Señor Barriga de la Vecindad del Chavo del 8, Edgar Vivar.

Justamente, Edgar Vivar deja estas sentidas palabras sobre su camarada Ricky (que como ya es sabido murió el 11 de setiembre después de una lucha contra el cáncer): “Estoy devastado, este año para mí ha sido muy difícil. Hablábamos de Juan Gabriel, estamos hablando de Ricky y hace escasos dos meses se fue Rubén Aguirre, el profesor Jirafales. Es muy doloroso seguir aquí y ver cómo se va yendo la gente que te ha acompañado en los buenos momentos”.

Cuando pienso en Ricky Tosso, recuerdo la emotiva despedida que hizo de Teatro desde el teatro, donde repaso la galería de artistas que lo acompañó en ese dilatado ciclo televisivo. En ese agradecimiento a los amigos, Tosso no sólo honró a su padre, sino a la gran figura de Ricardo Fernández (el otro Detectiloco) que fue una guía dentro su vida artística.

Morir a los 56 años suena injusto, en realidad morir para los que te aman siempre sonará injusto, pero hoy es momento de dejar las lágrimas. No me parece dable honrar a Ricky Tosso con la cara compungida, hay que hacerlo con alegría, hasta risas. Ayer lo decía en una breve reseña. Pon YouTube y mira esas inolvidables escenas donde Tosso se prodigó en su arte, ríete, dale el aplauso de siempre, hazlo inmortal.

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