Quino y la caricatura más allá de Mafalda


Para muchos, Quino o Joaquín Salvador Lavado siempre estará ligado a la niña latinoamericana más entrañable del mundo gráfico: Mafalda. Y, es justo, pues en la obra de este dibujante y guionista argentino la pequeña que nunca “calla sus opiniones” es fundamental y motivo que sea un icono de la caricatura a nivel global. Pero, también se destaca como caricaturista de coyuntura, de la psiquis humana, del hombre y sus singularidades.

Quino es un mendocino que va ya por los 84 años de edad, comparte su vida entre Argentina y España, y ha dejado un sinfín de caricaturas que resultan (en su mayoría) atemporales. Ya no dibuja, pero uno puede revisar sus trabajos y seguir riendo, además de reflexionar un poco sobre nosotros mismos. Sus viñetas explotan lo complejo de lo simple.

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Personajes de rasgos sencillos (sin caer en los vicios de los caricaturistas modernos, que buscan ya el retrato), pero con una expresividad notable. Se me viene a la mente una sobre el Día de la Madre: una anciana recibe a su numerosa familia, la agasajan, comen en su mesa, le dan obsequios… el remate de la caricatura es la viejita lavando toda la vajilla solita. Total realidad.

En su haber editorial, Quino ha publicado unos 20 tomos recopilatorios que nada tienen que ver con Mafalda (algunos de ellos los encontramos en librerías peruanas como Crisol). Justamente, siempre tengo a la mano “Potentes, Prepotentes e Impotentes” (1989), una sabrosa conjunción de chistes sobre esa costumbre tan humana de creerse mejor que otros (incluyo en esta columna algunas caricaturas de este libro).

Entre sus últimos libros destacan la recopilación “Esto no es Todo” (2002); “¡Qué Presente Impresentable!” (2005); “La Aventura de Comer” (2007) y “¿Quién anda Ahí?” (2012). A estas alturas, tengo que señalar que soy fan de Mafalda, y la considero parte de la identidad hispanoamericana, pero la intención de esta columna es recalcar esa faceta no tan conocida de Joaquín Salvador Lavado.

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Al igual que con Mafalda, uno no necesita ser argentino para captar el humor de Quino. Claro, sí ayuda ser hispanoamericano, pues hay ciertas características y filosofías que no se ven en realidades anglosajonas ni asiáticas (por poner un ejemplo). Los hispanoparlantes compartimos más que el mero idioma, el amor por la gastronomía, la conversación, la familia y caer en aventuras y sueños políticos que muchas veces naufragan, pero son interesantes.

Todo lo anterior lo recoge Quino con pluma maestra. Y, hasta el momento, no me he topado con otro autor que le tome la posta, hay destacados pero en lides distintas. Un caso interesante es Maitena (también argentina), pero ella se centra en los traumas femeninos, sus Mujeres Alteradas son de antología, pero no es y no será Quino. Lo bueno es que lo impreso queda ahí y Quino puede reeditarse para las generaciones venideras.

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Categorías:Cómics, PersonajesEtiquetas: , ,

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