Marco Polo (Serie de Netflix): Artes marciales, sexo y batallas


Otra de las apuestas independientes de Netflix es Marco Polo, con la que se busca emular el éxito de House of Cards, Orange is The New Black o Daredevil. Y la fórmula elegida es recrear la historia del explorador veneciano que abrió las líneas comerciales entre el Oriente del Imperio Mongol y el Occidente de los reinos europeos (dominados por un papado bélico).

El enfoque de Netflix sobre Marco Polo es sumamente atractivo para el televidente de hoy, que consume miniseries épicas con trazos de realidad y mucha acción, desnudos e intrigas. Los hemos visto en Demonios de Da Vinci, Los Tudor, Los Borgia y otras tantas sobre la legendaria figura del Rey Arturo o los siempre convulsos emperadores romanos. Ahora, con Marco Polo, le añaden espectaculares despliegues de artes marciales.

Marco Polo es ideal para dejar correr la imaginación de los guionistas. A pesar de aparecer en los libros de historia escolares, que le dan la misma veracidad que a Cristóbal Colón, no se trata de datos comprobados al cien por ciento. La fuente son los propios relatos de Marco, tomado prisionero en Europa, a un compañero de celda. ¿Podría tratarse de un cuentazo? Sí, dado que ningún documento histórico ni mongol, ni europeo, respaldan la versión de Polo. Aunque, sí se le considera inspirador de muchos viajeros de la época como el propio Colón que tendría como libro de cabecera los viajes del italiano.

Reitero, justamente esta ambigüedad entre la realidad y la leyenda permiten hacer una libre lectura para los productores de Marco Polo. Centrados en los 20 años que el explorador sirvió para el Kan de Mongolia, Kublai. Donde se supone que se convirtió en Gobernador de Yangzhou, sobrentendiéndose su rol de consejero y hombre de confianza del conquistador asiático, nieto del histórico Genghis Kan.

En la serie de Netflix, que ya estrenó su segunda temporada, Marco Polo (interpretado por el italiano Lorenzo Richelmy, conocido fuera de Italia básicamente por esta producción) es una suerte del protagonista de la recordada Shogun, aunque con mucha más acción que la vivida por el rol de Richard Chamberlain. Kublai Kan es personificado por el actor británico Benedict Wong (a quién recordamos por los filmes de Kick Ass, Misión Rescate, Prometheus y la próxima de Marvel Doctor Extraño).

Uno de los roles más llamativos de Marco Polo es el del monje ciego Cien Ojos (Hundred EyesTom Wu), maestro en las milenarias técnicas del kung fu, que adiestrará al joven Marco. Sus escenas de pelea son magníficas e incluso se le dedica un corto que precede cronológicamente a lo visto en la miniserie. El efecto visual de las artes marciales siempre goza de un nutrido grupo de aficionados como lo avalan las franquicias de Ip Man y Kickboxer (a punto de renacer cinematográficamente).

La belleza femenina que se presenta erótica y sanguinaria se luce en la presencia de la concubina Mei Lin (también experta en artes marciales- pelea hasta desnuda- interpretada por Olivia Cheng de The Flash), la fraudulenta princesa Kokachin (Zhu Zhu) y la prestigiosa actriz Joan Chen (El Último Emperador) como la manipuladora Emperatriz Chabi. Marco Polo es entretenida y muy atractiva visualmente hablando, la primera temporada supera a la segunda (que se va diluyendo en intrigas y confrontaciones de poder). Para prestarle atención.

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