“El violador muerto en prisión” expone varios problemas


La muerte de un violador sexual, que además perpetró sus oscuros crímenes contra 18 escolares menores de edad, siendo su profesor, puede parecer incluso justicia y hasta calmar los ánimos de los afectados. Pero, el aparente suicidio de Luis Vásquez Da Silva (conocido como el Monstruo de Cajabamba) coloca sobre el tapete varios temas, entre ellos la inseguridad en las cárceles.

Hace unos días era noticia la captura de este degenerado que desgració a 18 de sus infantiles alumnos, apenas el 24 de junio era internado en una prisión penal de Huacariz (Cajamarca) y hoy ya es un cadáver. ¿Cuáles son las medidas de seguridad del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) que permite a un recluso disponer de su vida? Bueno, ya sabemos que no muchas, que es moneda común el uso de teléfonos celulares por parte de los internos, desde donde planean nuevos crímenes.

Las excusas sobre el suicidio de Vásquez Da Silva suenan insuficientes y hasta molestan. Julio Magán, Jefe del INPE, ha salido a los medios de comunicación dando respuestas que rayan en la vergüenza: “se suicidó ahorcándose con su propia camisa”, “desde que fue encerrado se la pasó yendo de una delegación a otra”, no queda más que indignarse ante la incapacidad de reconocer errores y pretender hacer pasar el asunto por agua tibia.

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Quiero hacer un paréntesis, desde esta tribuna no se pretende llorar sobre la muerte de un violador de niños. Justamente, es una afrenta a las víctimas que este sujeto burlara a la justicia y escapara a una larga condena. Quitarse la vida es una opción mejor a purgar prisión por violación de menores de edad, ya se sabe el trato que reciben estos criminales por sus propios compañeros en las cárceles.

Pero, el asunto va más allá aún. Hoy han salido a la luz varias hipótesis sobre un supuesto asesinato del violador, dejando en el aire varias preguntas ¿la policía se excedió en algún interrogatorio? ¿Alguno de los agentes del INPE decidió tomar la ley por sus manos y matar a Vásquez Da Silva? No hace mucho, algunos candidatos a la Presidencia de la República exigían en sus campañas la “pena de muerte para los violadores pedófilos”.

¿Alguien ya está tomando en práctica esta sanción popular? La investigación de la muerte del “Monstruo de Cajabamba” debería llegar hasta las últimas consecuencias, pero este columnista piensa que el rigor será insuficiente, y hasta negligente. INPE no querrá sacar a la luz la verdad sobre este deceso (si es que no es un suicidio), a días del cambio de Magán (es un puesto político), lo último que querrá es perjudicarse. Seguimos viviendo en la “ley de la jungla”.

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